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Dialogo entre sordos
Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 18 septiembre 2017

Aunque lo hacen de buena fe, cualquiera pensaría, que el ex presidente español, Rodríguez Zapatero, y el presidente Danilo Medina, no tienen qué hacer, por insistir en un dialogo con la oposición venezolana y el gobierno de Nicolás Maduro en conflictos.

Venezuela hace mucho, quedó sin un liderazgo sensato, desde que dejaron de existir Jaime Lusinchi, Luis Herrera Campins, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, Hugo Chávez, y otros líderes de Acción Democrática, y COPEI.

Tampoco cuenta con un liderazgo empresarial, sindical, ni religioso, que pueda poner en su puesto, a estos aventureros de la política venezolana, que ponen por encima del país, sus intereses personales, por eso, ese dialogo es pérdida de tiempo.

Y arribar a soluciones de la crisis, es otro imposible, porque nadie cede nada, y su violencia verbal es cada vez más incendiaria. En la oposición hay un sector interesado en resolver el conflicto mediante dialogo, pero parece minoría.

Aquellos, que frente al troglodísmo de Trump, cuando sugirió la posibilidad de una invasión militar a su nación, les salieron al frente. Estos demostraron, tener un alto sentimiento patriótico, pues aunque no están de acuerdo con el mandatario Maduro, jamás se prestarían a una acción que afecte su Soberanía.

Es una fehaciente demostración, que los venezolanos son los únicos que pudieran resolver una crisis, que crearon ambos sectores con su tozudez. Al nivel que han llegado las cosas, es utópico creer, oposición y gobierno estén en condición de ceder un ápice de sus ambiciones.

Maduro ha demostrado inclinarse más por el dialogo, pero acomodado a sus intereses. No les importa que la economía cada día esté más debilitada, que empresas cierren por falta de materia prima. Como si ambos bandos se cebaran con la desgracia del ciudadano, y el empresariado que cree en su nación.

Tal vez, sean estos, los que tienen la última palabra, para aplastar esa actitud irracional de estos políticos, que parecen decididos a deponer sus actuaciones cuando el barco termine de hundirse, pues ni el papa Francisco ha podido mediar entre ellos.

Tampoco les sirvió de ejemplo, que sus vecinos, fueron capaces de recurrir al perdón, y aceptar la reintegración de una Guerrilla, que durante más de medio siglo, se enfrentó al Estado, poniéndolo de rodilla, pero los colombianos prefirieron olvidar la sangre derramada, en pro de la paz.

No comparto con esos arreglos, porque tan atroces crímenes debieron recibir alguna sanción penal, pero el gesto colombiano pudiera ser tremenda lección a los venezolanos del gobierno y oposición, para deponer sus mezquinos intereses.

Allí anda Popeye, admitiendo públicamente, la ejecución de más de trescientas victimas, como cabecilla del sicariato del crimen organizado, sin embargo, la sociedad colombiana lo acepta como si fuera una historia ficticia.

Venezuela no tendrá un desenlace feliz, porque los grupos enfrentados no dan muestra de sensatez. Sus hombres y mujeres seguirán emigrando, en busca de sobrevivir, todo, porque los del gobierno y oposición, sólo promueven violencia y odio.

Con la amenaza de Trump, de una invasión, creímos que las partes buscarían arreglar sus diferencias, para como un solo pueblo, enfrentar dicha intentona, pero eso tampoco valió de nada. Por eso, pierden el tiempo, quienes se involucran en un dialogo entre sordos, a favor de la paz venezolana.

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