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Incontinencia verbal y comunicación efectiva
Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  viernes 11 agosto 2017

« Si lo que usted va a decir no es más hermoso que el silencio, entonces cállese»
(Proverbio chino)


En el ámbito de la salud, se entiende por incontinencia urinaria la “pérdida involuntaria de orina” Se produce esta cuando la persona confronta problemas para controlar la micción o la orina. En el ámbito de la comunicación, existe otra incontinencia no menos nociva: la verbal.
   
Por incontinencia verbal entendemos la dificultad que confronta el hablante de controlar la palabra en el acto comunicativo. Se origina cuando el sujeto comunicante incurre en continuos exabruptos, cuando habla más de lo que debería hablar, dice lo que debería callar y habla cuando debería permanecer en silencio. Y al hablar, casi siempre lo hace sin pensar o cegado por la impulsividad del momento, por la pasión, la ira, la irracionalidad y el descontrol de sus emociones. 
    
La inteligencia emocional de este tipo de hablante es muy baja, y por eso “dice todo lo que le llega a la boca”, no importa las molestias que generen sus palabras. Y como el impulso le nubla la reflexión, nunca mide el efecto o impacto negativo que sus verbales intervenciones o necias palabras pueden originar después de pronunciadas.
    
Algunos tienen plena conciencia del problema, mas, sin embargo, no son capaces de superarlo. Otros, por el contrario, lo ignoran por completo, y al desconocerlo, la incontinencia verbal se repite o lexicaliza en forma indefinida, se asume como una práctica normal por entender que al incurrir en los tan indelicados exabruptos, nada indebido se está realizando.
    
Es muy difícil que en las relaciones interpersonales no se produzcan grietas y que la comunicación efectiva se pueda lograr allí donde impere la incontinencia verbal. Pensar, antes de hablar, parece ser entonces la clave de una buena comunicación. Por eso, siempre he dicho que comunicación efectiva es decir lo que no debemos callar y callar lo que no debemos decir. Y por eso, igualmente, conviene tener en todo momento presente la sabia enseñanza que entraña el siempre aleccionador proverbio chino:

« Si lo que usted va a decir no es más hermoso que el silencio, entonces acállese»