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Cebándose de su propio accionar

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 24 julio 2017

En el diario El País, de España, no se incluye el nombre de R. Dominicana, para resaltar su belleza, esa que le causó tan grata impresión al almirante. Tampoco, para exponer la belleza de nuestras mujeres, diseñadas y adornadas, con las gracias de las indias de Quisqueya, la influencia hispánica y africana, que las hace tan particulares.

No tiene espacio, para difundir esa condición de pueblo solidario, como pocos en el mundo. Pero sí, para mostrar una falsa imagen, de naciones, donde la corrupción, el narcotráfico, crimen organizado, y las pandillas imponen las reglas del juego.

Sólo le abre espacio a la tierra de Duarte, cuando haya que exponernos ante los demás como racistas, esclavistas, abusadores y discriminadores, aun cuando si exhibiéramos esas cualidades, podríamos atribuírselo también a herencia de La Madre Patria.

Como también, les debemos partes de esos males denunciados recientemente, por la periodista Lola Huete Machado, en ese diario, que sistemáticamente muestra un odio visceral hacia los dominicanos. Olvidando, la forma inmisericorde en que fue saqueada por los españoles esta pequeña Isla, la primera descubierta por Colón, en 1492.

Que, si hemos logrado imponernos como nación libre, independiente y soberana, tal lo soñaron Los Trinitarios, ha sido bajo arduos sacrificios, después de sobrevivir a la oscura y fatídica prueba impuesta por los comendadores de La “Hispaniola”.

Condición, que siendo sincera, debería admitir, no es exclusiva de nosotros, pues esto aparece hasta en naciones desarrolladas, incluyendo a España, donde por la corrupción, ha terminado siendo la cenicienta de Europa.

Si esta ilustre ciudadana se tomara un tiempecito en revisar la historia, lo pensaría mejor, para emprenderla contra una pequeña nación, que a pesar de la (España Boba) y el (Situado), no caben dudas, debemos ser considerados héroes de la supervivencia.

Esa realidad existe, y nadie la niega, pero tiene sus causas en esos hechos que arrastramos desde que Colón pisó esta tierra. Si no, que se lea a Padre Las Casas, y sus “Historias de Indias”, quizás, ahí encuentre las causas y consecuencias de la Rebelión de Roldán y Enriquillo.

Es justo admitir, se trata de un acto irresponsable de nuestros políticos, que zonas vulnerables estén llenas de chozas, sólo por beneficio de los que viven de la política. El río Ozama e Isabela, que deberían servir de atractivos a nativos y extranjeros, son cloacas, donde llamados pobres, los han tomado para defecar y lanzar cuanta contaminación se les antoja.

Lo mismo el río Yaque del Norte, lo que ha debido ser una de nuestras mayores reservas acuíferas como fuente de turismo, lo han dejado convertir en el vertedero de aguas residuales y casuchas, que prácticamente lo han extinguido.

Tenemos muchos problemas, como país que busca su desarrollo, pero no debería ser un español el que nos tome como referencia para cebarse de esas dificultades, porque como diría el doctor Marino Vinicio Castillo, para hablar de ese asunto, debemos recurrir a la edad del conflicto, que indefectiblemente toca ese fatídico pasado, dejado por Ovando y demás explotadores de la Colonia.

Sin ese referente histórico, la Patria de Duarte sería una potencia económica, autosuficiente, capaz de vivir libre de pobreza. Pero desde su fundación, nos han gobernado depredadores, descendientes de los “evangelizadores” del siglo XV.

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