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Las patas de la mesa de nuestra justicia

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  lunes 12 mayo 2014

La mesa de la justicia dominicana tiene cuatro patas: el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Policía Nacional y la verdad.

El artículo 149 de la Constitución establece que la justicia se administra gratuitamente, en nombre de la República, por el Poder Judicial. Este poder se ejerce por la Suprema Corte de Justicia y los demás tribunales creados por esta Constitución y por las leyes.

En su párrafo I añade que la función judicial consiste en administrar justicia para decidir sobre los conflictos entre personas físicas o morales, en derecho privado o público, en todo tipo de procesos, juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado. Su ejercicio corresponde a los tribunales y juzgados determinados por la ley. El Poder Judicial goza de autonomía funcional, administrativa y presupuestaria.

Con relación al Ministerio Público nuestra Carta Magna, en su artículo 169 expresa que es el órgano del sistema de justicia responsable de la formulación e implementación de la política del Estado contra la criminalidad, dirige la investigación penal y ejerce la acción pública en representación de la sociedad.

En su párrafo I agrega que  en el ejercicio de sus funciones, el Ministerio Público garantizará los derechos fundamentales que asisten a ciudadanos y ciudadanas, promoverá la resolución alternativa de disputas, dispondrá la protección de víctimas y testigos y defenderá el interés público tutelado por la ley.

Mientras que el artículo 255 de nuestra Ley de Leyes define a la Policía Nacional es un cuerpo armado, técnico, profesional, de naturaleza policial, bajo la autoridad del Presidente de la República, obediente al poder civil, apartidista y sin facultad, en ningún caso, para deliberar.

La Policía Nacional tiene por misión:1) Salvaguardar la seguridad ciudadana; 2) Prevenir y controlar los delitos;  3) Perseguir e investigar las infracciones penales, bajo la dirección legal de la autoridad competente; 4) Mantener el orden público para proteger el libre ejercicio de los derechos de las personas y la convivencia pacífica de conformidad con la Constitución y las leyes.

Respetando el papel de las tres patas mencionadas, las mismas deben trabajar con la mayor armonía posible, actuando apegadas a la cuarta pata que es la verdad, porque si falla una, la mesa puede derrumbarse.