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Poppy Bermúdez, el nombre para el Aeropuerto Cibao
Publicado por Redacción Externa  |  Editorial |  martes 20 junio 2017

EDITORIAL

Poppy Bermúdez, el nombre para el Aeropuerto Cibao

Todos los que conocemos la historia reciente de Santiago y la lucha que se libró durante décadas, para lograr la construcción de un aeropuerto internacional, sabemos el papel de primer orden que jugó para esos fines, el finado empresario José Armando Bermúdez (POPPY).

Por ello es de justicia que los principales inversionistas de esa terminal procedan a bautizarlo con el nombre de quien fue pionero y luchador tenaz, para que Santiago y el Cibao Central tuviesen esa importante obra para su desarrollo.

Ya se dio un paso correcto y justiciero cuando a la avenida que conecta el aeropuerto con la Autopista Duarte, le pusieron el nombre de Don Víctor Espaillat Mera, otro propulsor de esa terminal, desde épocas tan tempranas como los años 60 del pasado siglo.

Ponerle el nombre de Poppy Bermúdez debe ser un reclamo de los santiaguenses que reconocen el rol jugado por el citado empresario, para que esta provincia estuviese comunicada por la vía aérea con el resto del mundo.

Y no olvidar que ese hombre de empresas tuvo por mucho tiempo la única línea aérea que conectaba esta urbe con Puerto Rico y otras islas del Caribe, lo que confirma su desvelo por ese importante sector de la economía como lo es la navegación aérea.

Jose Armando Bermúdez fue un hombre emprendedor y visionario, que siempre abogo por lograr obras importantes para la ciudad de Santiago. El y otros familiares fueron importantes pilares en las iniciativas de desarrollo que se tomaron a la caída del régimen de Trujillo.

Desde la Asociación para el Desarrollo contribuyo con grandes proyectos, incluyendo ser pionero en la instalación de una planta televisora en esta ciudad, aunque luego por razones de mercado tuvo que irse a la Capital.

Aportes para la Universidad Madre y Maestra y así un sinnúmero de instituciones donde él y su familia pusieron su sello de apoyo y sostenibilidad, que bien debe ser reconocido ahora con ponerle su nombre al aeropuerto internacional Cibao.

Los celos, rivalidades y mezquindades deben ser puestos aún lado, para proceder a ese acto de justicia, para con un munícipe que siempre soñó, que su provincia contara con una terminal aérea acorde con  su lugar en el escenario nacional y su potencialidad.