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Lecciones de un juicio
Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 13 junio 2017

La audiencia de la medida de coerción relacionado con el caso Odebrecht, ha dejado muchas aristas y conclusiones que se pueden extraer, fuera del aspecto legal, evidentemente, porque ningún análisis es posible, sin tener a mano la decisión completa en la cual se puedan visualizar los fundamentos de la misma.  Pero si hay otras lecturas que podemos colegir, y de las cuales se requiere aprender.  Algunas de ellas serían las siguientes:
   
Hubo un soborno que ya fue más que confesado por la empresa brasileña ante las autoridades norteamericanas y Brasil mismo.  Esto implica que toda acción que se asuma o veamos que se tomen desde ese país, puede tener relación con este caso, como otros que aún están pendientes, como el de los Tucanos, y que afectó intereses a empresas de esa nación del Norte.
   
El soborno a quien se acusa de forma directa y principal, es al imputado,, Angel Rondón.  Este es el mismo que ha estuvo en aquel contrato del Renove, para los años 2000 a 2004, y el ciudadano israelí, que salió huyendo del país, Sam Goodson, y que llegó a firmar y acto auténtico con el primero, en el que se comprometía a sacar del Congreso, el contrato que le interesaba al extranjero para la flotilla de vehículos a utilizar por el Estado Dominicano, y lo pudo lograr.  Entonces estamos hablando de un personaje que desde antes de esos años ha estado influyendo dentro de uno de los poderes del Estado para determinar si un proyecto o convenio que sea de su interés, es aprobado o no.  Es por esas “cualidades”, que la empresa brasileña lo busca.  Sus relaciones que ha tenido y tiene en el Congreso.
   
La Odebrecht y el soborno que pagó tenía un objetivo, con una contraprestación, era conseguir en los “concursos”, salir beneficiada de las mejores y cuantiosas obras dentro de nuestro país  y esto a su vez, tenía una contrapartida, las sobreevaluaciones que se realizaban en las obras y que si era la gran afectación económica para el país.  Esto, junto a los períodos que no fueron incluidos en la instancia del Ministerio Público, es lo que faltaría para completar el expediente, porque aumentarían la cantidad de imputados.
   
Se pudo establecer en aquella audiencia, el deterioro en que han incurrido el sistema de partidos políticos.  El manejo que se tiene el aspecto de las donaciones o recursos recibidos para las campañas; la forma en que existen legisladores o funcionarios que reciben, a parte de su sueldo, un pago extra o adicional por tan solo pertenecer o ser miembros de Consejos Directivos de comisiones o de empresas del Estado. Son privilegios que se suman a la alta suma de dinero que paga este pueblo para una burocracia que cada día es mayor.
   
El Ministerio Público tiene la oportunidad, una vez otorgado el plazo dado por la resolución, un tiempo para ampliar sus investigaciones y fortalecer el expediente para el momento de la acusación y que se proceda de forma rigurosa a la revisión de la misma, para evitar tantos yerros que si bien no invalidan, pero le restan peso a la palabra y lo que se intenta demostrar y que va unido a un todo.
   
Con la descripción de ciertos hechos delórgano acusador en su instancia y lo declarado por el testigo Vasconcelos Cruz, se puede visualizar, que las instituciones llamadas a levantar alerta y haber evitado desde hace años, todo cuanto sucedía, nunca se encendieron las alarmas institucionales, como; el Congreso, Cámara de Cuentas y Oficina de Contrataciones de obras del Estado, para mencionar algunas.  Hoy algunas de ellas tienen asuntos pendientes de investigación respecto a esta misma empresa extranjera.
   
Hay que aprovechar como pueblo, que este expediente está hoy siendo avanzando por el elemento internacional que tiene y que como expresamos al inicio, es  del interés de la embajada, de que el mismo, tenga un resultado y no suceda como otros que se han ido acumulando con los años.  Lo difícil de este caso, es que lo que suceda en otro país o cómo reacciona otra nación, no puede estar al control de nada y eso puede incidir que puedan salir informaciones que no conocemos.  Pero el Ministerio Público no puede detenerse a esperar que le lleguen las informaciones o documentos, sino salir a recabar las mismas como pesquisas y verdaderos sabuesos.
   
Debemos seguir vigilantes en que la justicia siga su trabajo, y que pueda determinar, basado en lo que se le aporte, quiénes son los culpables, esos que sean procesados.  Los que se determinen que son inocentes, su libertad.  Porque si bien es cierto que existe una deuda social muy grande creada por la impunidad frente a la corrupción,  esto no nos puede llevar a buscar condenar inocentes que no han tenido responsabilidad penal en los hechos.    

Este es el trabajo del Ministerio Público de hacer su labor y de la justicia, no vacilar ni rehuir, si las pruebas aportadas son suficientes para romper toda duda y presunción de inocencia.
   
Este caso, como mencionamos, puede convertirse como lo fue aquella decisión de Rafael Caldera siendo presidente de Venezuela, acordó con la oposición, y donde Adecos y Copeyanos, se unieron en una alianza impúdica de lo que se conoció como la Conchupancia, en las que ambos partidos se aliaron en la complicidad para cometer actos de corrupción y tendría la impunidad correspondiente. Esta acción fue de las que le puso la tapa al pomo aquel desorden que existió en ese país y que trajeron otros pensamientos más liberales al poder.
   
Este es un expediente que debe ser un antes y un después, que lo iniciado sirva como mensaje para las diversas instituciones; para cada ciudadano; para cada uno de los que ejerce una función pública. Que sea un real ejemplo.
   
Los partidos políticos y sus cúpulas en nuestro país, principalmente los tradicionales y sus aliados, deben verse en ese espejo indicado más arriba y observar al caso Odebretch, como una forma de cambiar la práctica de la politiquería a favor de la corrupción y la impunidad.