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Patricio en Bayaguana

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 22 mayo 2017

El finado, Freddy Beras decía, “el estudiante que nunca sacó un chivo en el examen, no fue estudiante”. No estuve de acuerdo con Freddy, porque siempre he considerado, que no hay mayor falta de dignidad, que engañarse uno mismo.

Claro, hablaba el humorista, porque nadie como él, condenó la falta de honestidad en los individuos. Lo que sí, muy pocos estudiantes, por no decir ninguno, se ha librado de pelear en la escuela, algo muy común.

Pero nunca fui testigo, que un varón agrediera a una compañera, como muestra un video, que circuló en las redes sociales, sucedido en El Liceo Rafael Félix Nova, de Bayaguana, reflejando cómo andan nuestros hogares.

Por el contrario, tanto los menores, como las muchachas, éran defendidos por los adultos, cuando algún sujeto intentaba abusarlas, aún sin conocerlas, salíamos en su defensa, era la época del país de los valores familiares.

En cambio, Daniel López, que agredió a esta menor, le ha tocado nacer en el tiempo, en que los malos, son los ejemplos a imitar, y los buenos, sólo sirven de burlas, donde los padres han perdido la capacidad de orientar y educar.

Por eso, en lugar de condenarlo, el juicio, la condena moral y judicial, deberían recaer sobre sus progenitores, que lo convirtieron en ese muchacho desconsiderado. Conducta que vendrá practicando desde su casa, imponiendo su propia ley.

Su actitud, trajo a mi memoria, a Patricio, un grandulón, y corpulento muchacho, estudiante de mi escuelita, en El Hoyazo, de Pedro García. Aquel joven, aunque nunca puso un dedo sobre mí, cuando veo a cualquier abusador, lo recuerdo a él.

El terror de los más pequeños, pero nunca lo recuerdo abusando de alguna compañera. En uno de sus excesos, se equivocó, y agredió a Hermenegildo, “un alma de Dios”, alguien, que sólo sabía reír, y creo, es lo que hace todavía.

Hizo del lápiz, un arma criminal para agredirlo, pero eso puso fin a sus abusos, porque los pequeños, al ver a Hermenegildo sangrando, nos abalanzamos sobre él, lo tomamos por pies, y manos, y lo lanzamos en el centro de una maya. 

De allí fue sacado, asesinado por las espinas de dicha planta, profiriendo amenazas para cuando regresara a clases. Estuvo fuera dos semanas, porque fue suspendido, y por no poder levantarse con las heridas que les ocasionaron las espinas. 

A las autoridades de Educación, que no suspendan al agresor, prefiero dejarles a los estudiantes de allí, la experiencia de nosotros con Patricio, por si les sirve de herramienta, para terminar con sus abusos. 

Expulsándolo, y llevándolo a la cárcel, la cura resultaría peor, pues usaría eso como pretexto para sus andanzas. Patricio, al volver a las aulas, más nunca se le ocurrió agredir a nadie. Al poco tiempo, su familia se mudó de la comunidad, jamás supe de él, pero recuerdo a Ángela, su hermana, de sus padres, ya ni los nombres recuerdo. Aprovecho este medio, para saludarlos, si todavía están en este mundo.

Ambas familias deberían ser sometidas a terapias psicológicas. Al parecer, Daniel también necesita ayudas profesionales, lo mismo que le haría falta a Patricio. Pero la familia dominicana debe volver a dar una mejor orientación, para evitar que otros Patricio y Daniel alimenten la violencia en el país.

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09