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“La sonrisa del águila”

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 30 marzo 2017

Rafael Emilio Sanabia (Santo Domingo, 1888-1973) es un escritor y patriota dominicano casi desconocido  por las nuevas generaciones de dominicanos. Desde muy joven enfrentó la invasión militar norteamericana (1916-1924) y la tiranía de Rafael L Trujillo (1930-1961). 
    
En el campo de la literatura publicó varios libros, entre ellos: Ecos errantes (1916), Lágrimas del silencio (1920), Del exilio (1922)…pero una de las obras salvadas del olvido en el 2016, gracias a la actual gestión del  Archivo General de la Nación (AGN) corresponde al volumen  CCLXV ) es: “Zarpas y verdugos”, considerada el más importante de sus títulos porque como apunta su biógrafo Alejandro Paulino Ramos “recoge precisamente su dolor y pasión ante la República mancillada por las tropas norteamericanas en 1916”. 
   
 “La razón de este libro” fue escrita por el propio autor, cuando en un elocuente párrafo, dice: “Los pueblos que indiferentes se vuelven de espaldas a su destino, y soportan sumisos el golpe de sus propias cadenas sin que la insolvencia del AMO los despierte, son como esas mulas de noria que en la aridez de las peladas sabanas, jadeantes y torpes, bajo el fuego de un sol calcinante, solo obedecen al látigo del patrón cruel y bárbaro”. (Pág. 29).
 
Para esta entrega seleccioné el artículo XVII: “La sonrisa del águila” que narra los últimos días del luchador revolucionario y general Fidel Ferrer (La Romana, 1883-La Guárana, 1918). Fue, además, un maestro de escuela, político, escritor, directivo y redactor en medios de comunicación, actividades que compartió con sus luchas guerrilleras como cabecilla del grupo que enfrentó a las tropas norteamericanas de 1916. Escribió “Historia de Santo Domingo”, publicada en 1912. La narración de Sanabia resulta estremecedora y revela las atrocidades del invasor, y, al mismo tiempo, la valentía del patriota dominicano. El artículo finaliza así:
    
“En la noche, atado a la cola de una yegua, irá desde la ciudad de San Pedro de Macorís hasta Hato Mayor, por el viejo camino, erizado, estrecho y pedregoso, lleno de numerosas curvas… Cuando caiga, rota la frente, herido los labios, las rodillas destrozadas, se levantará al galope de la bestia en desboque…Escena tan horripilante causa tal indignación, que bien podría darse por no habida.
    
“Sujeto a nuevas torturas y mutilaciones, permanecerá tres días en Hato Mayor; le obligarán a hablar mentira; pero, no mentirá; lo obligarán a calumniar a sus compatriotas, pero no calumniará; sufrirá sed y hambre…
    
“¡Y, después, por el mismo camino, atado a la cola de un caballo, recorrerá nuevamente el mismo trayecto… Perderá los pies en el camino, se irá desangrando poco a poco, hasta que al fin, detenida la bestia, lo atarán con un lazo por el cuello, lo colgarán lentamente de los brazos de un robusto framboyán, y allí, abandonado a la clemencia del tiempo, los cerdos hambrientos irán engulléndose la carne del infeliz ajusticiado!...
    
“Esa, es la sonrisa del águila.” Para sustentar ese título, Sanabia utilizó una cita del célebre general Pirro, uno de los mejores militares de la antigüedad, en su lecho de muerte: “¡Sublime fuerza irresistible con que saben los espíritus extraordinarios burlar las embestidas de la Barbarie!”. Por eso recomiendo la lectura de Rafael Emilio Sanabia en su temática patriótica.