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Equilibrio entre don Carnal y doña Cuaresma
Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 9 marzo 2017

El combate se inició hace siglos. Probablemente tuvo su primer enfrentamiento cuando la Escolástica y el Feudalismo dominaban toda la Edad Media (476-1453) con la expansión y el afianzamiento del catolicismo. Entre ellos ha intervenido un árbitro oficial que no se ha caracterizado precisamente por ser neutral. Esos enfrentamientos continuaron en el tiempo y adquirieron tal notoriedad que llamaron la atención de artistas posteriores al Medioevo. Uno de ellos fue al principal pintor del siglo XVI, el holandés Pieter Brueghel (1525-1569). Considerado en la actualidad una de las grandes figuras de la historia de la pintura.

 Pieter Brueghel reparó en esa real rivalidad y pensó que el tema era apropiado para su estilo de pintor renacentista, o sea, aquel que tiene como centro al hombre, plasmándolo con realismo, en su vida cotidiana, con muchos detalles y un gran talento narrativo, como apuntan sus biógrafos. Por eso, en 1559 se inspiró y plasmó en óleo sobre tabla esa confrontación, titulando a su obra: El combate entre don Carnal y doña Cuaresma.

Según sus biógrafos “este cuadro presenta el contraste entre dos aspectos de la vida contemporánea, tal como puede verse por la aparición de una posada en el lado izquierdo, para el goce, y la iglesia a la derecha, para la devoción. Se parodia, por un lado, a los que celebran el carnaval y, por otro, a los devotos que cumplen la cuaresma”. (E.U.)

“Don” Carnaval es una celebración milenaria de orígenes paganos surgida de la necesidad del hombre de poder desprenderse de los cánones sociales y vivir una época de fiesta y disfraz. “Doña” Cuaresma, en cambio, surge con el cristianismo y alude a los cuarenta días que tuvo Jesús de ayuno y oración. Se inicia con el Miércoles de Ceniza cuya fecha varía dependiendo de la Pascua. Técnicamente hablando, el carnaval termina el martes último al Miércoles de Ceniza. Uno y otra son cara y cruz de una identidad particular. Cada uno tiene sus tintes y matices propios de la imaginación y el sincretismo cultural.

 Carnaval y Cuaresma en diferentes partes del mundo se les ha asignado su propio espacio. El “árbitro” (Gobierno) ha regulado ambas manifestaciones, por ejemplo, Sevilla en España, y Río de Janeiro, en Brasil. Esto es muy importante porque hoy día el carnaval se encuentra en su tercer nivel: el Mediático, en el marco de una sociedad de consumo y el ingrediente económico juega un papel importante generando divisas por ambas actividades, con la presencia de un nuevo consumidor: el turista.

En nuestro país hay que adicionar un tercer ingrediente: la Independencia Nacional. Todos estos eventos se realizan antes, durante y después de la Cuaresma, y hasta con posterioridad a la Semana Santa con el carnaval cimarrón. Año tras año repican las campanas reclamando respeto y derecho a su espacio. El “árbitro” calla y desequilibra.

Invito, pues, para que algún artista dominicano se apasione con Pieter Brueghel y pinte un cuadro febrerino con el desembarco patriótico de Caamaño con macaraos y comparsas; con el  trabucazo de Mella y San Valentín; con el Robalagallina y la Ultima Cena…y, además, sugiero colocar en primer plano, un suculento plato de habichuelas con dulce y casabe.