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Es necesario el saneamiento de la UASD
Publicado por Redaccion Diario55  |  Editorial |  viernes 3 marzo 2017

EDITORIAL

Es necesario el saneamiento de la UASD

Los últimos conflictos registrados en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, por demandas reivindicativas de su cuerpo profesoral, dejaron traslucir muchas de las taras que arrastra la más vieja academia de América.

No ha sido un descubrimiento lo sucedido con airear las anomalías y carencias institucionales y administrativas que arrastra ese alto centro docente, la más grande del país y abierta a los sectores más humildes.

Todos sabemos que en la UASD se registran muchos de los fenómenos negativos que son propios del Estado dominicano, pues no olvidemos que esa universidad forma parte del mismo.

Favoritismos, clientelismos, tráfico de influencia y hasta corrupción, se practican en la Universidad estatal, donde por demás, la hegemonía en sus órganos dirigentes la tienen los mismos partidos que controlan el estado y el escenario político.

En la medida que la izquierda ha disminuido su protagonismo en la sociedad dominicana, también ello se refleja en la UASD, y aumenta el dominio de los grandes partidos, PLD, PRM y PRD, que son los que han reproducido, junto al PRSC, las malas prácticas en la administración pública.

En medio del conflicto surgieron voces llamando a sanear la Universidad y ojala que ello suceda, puesto que este pueblo paga bastante caro para que esa academia le brinde el servicio de la educación superior.

Y la academia tiene un rol importante que jugar en formar nuestra juventud, no solo profesionalmente, ya que siempre se ha pintado como un centro más revolucionario que el resto del Estado.

Después del movimiento renovador, pasada la Guerra de Abril del 65, el alto centro docente asumió el compromiso de ser abierto, critico, de masas y transformador, para identificarse con los anhelos de cambio de este pueblo.

Con las lacras que hoy arrastra, de hecho se puede decir que ese proceso que costó mucha sangre y sacrificio, ha sido tirado por la borda y es necesario volver atrás para levantar esos principios, que son la antítesis de la corrupción, la deficiencia, el clientelismo y los clanes.