Ultima Actualización: viernes 18 octubre 2019  •  12:59 PM

Un mensaje y ejercicio cívico

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 24 enero 2017

Dicen que la mejor forma de llegar a mil se debe comenzar desde cero, o para romper la inercia o la mala costumbre y cambiar las cosas, hay que dar un primer paso para querer cambiar. Que para derrotar los fenómenos sociales, no es posible, sino es de la voluntad y firmeza de lo más sano de un pueblo.
   
Esto de más arriba lo decimos, porque el domingo próximo pasado, estuve participando, al igual que miles de dominicanas y dominicanos, de todas las clases sociales, edades y condiciones físicas; en la marcha que había sido una idea nacida de comunicadores que realizan un programa de radio vespertino y la misma caló de tal manera por las redes sociales que se formó y tomó cuerpo al punto de que ya fue un hecho llevado a la realidad.
   
Es cierto que con esta caminata no marca esta semana el fin de la impunidad hacia la corrupción, eso sería pensar como un iluso, que se realicen actividades en contra de fenómenos sociales para marcarle tiempo a largo o corto plazo. Sin embargo, lo importante es la semilla que se ha sembrado y que fue acogida por lo mejor de este pueblo que, aunque no participara alguna persona  o ciudadano, se sintió representado en cada uno de los que participó movido por el objetivo principal, fin de la impunidad a favor de la corrupción.

Estoy claro, que al menos quien escribe, caminó en contra:

1. De toda corrupción pública que se haya realizado en el pasado, actual o la que se pueda llevar a cabo, por cualquier poder, partido o gobierno.
   
2. No tengo corruptos favoritos, o sea, que no solamente fue contra la Odebrecht, sino contra toda la porquería que ha enlodado el nombre de nuestra nación a nivel internacional y aquella que le ha quitado todo tipo de recursos y esperanzas a lo mejor de este pueblo.
  
 3. En contra de empresarios, industriales, comerciantes, intermediarios, entre otros, que utilizando su poder económico o influencia, utilicen recursos del Estado para hacer negocios privados con recursos públicos, en detrimento del erario.
   
4. En contra de toda entidad, institución o persona física que apañe o proteja o se haga cómplice, por amistad, relaciones o interés; de proteger corruptos.
   
5. En contra del irrespeto a las instituciones. Que no sean la voz o poder de los hombres lo que impere, sino la institucionalidad.
   
6. En contra de la impunidad y del crimen organizado, como el sicariato, el lavado, narcotráfico, violencia contra la mujer y la inseguridad.
   
7. En contra de los recursos que se lleva la corrupción y la impunidad, que podrían mejorar: salario y condiciones en sentido general de los jueces, fiscales, policías. Y es lo que se traduce hoy en mayores porcentajes de delincuencia e inseguridad,
  
 8. En contra de los recursos que se lleva la corrupción y la impunidad, que podría mejorar: más hospitales y policlínicas, así como las condiciones de quienes ejercen el cuidado médico.
  
 9. En contra de todo ex funcionario o funcionario actual, que no cumpla su deber y sea más fiel a la complicidad del soborno que al objetivo común de todo el pueblo.
   
10. En contra de toda corrupción  e impunidad del pasado, la presente y la que se pueda cometer y apadrinar.  No importa en nombre de qué ideología se cometa.
   
11. A favor de las familias que están dispuestas a luchar por mejorar lo que tenemos y no seguir sufriendo de lo que nos roba la corrupción y su impunidad.
   
12. Estoy en contra de toda corrupción e impunidad, que se siga llevando las esperanzas y la fe de todo un pueblo. Eso no tiene precio.

Por estas principales razones caminé el domingo y por proteger todas las conquistas sociales que como el 4 por ciento y la seguridad social, ha sabido ganar este pueblo y sigue luchando para que sus recursos sean realmente implementados y calificados a los fines esperados y por los que se ha luchado.
   
La caminata de ese domingo 22, fue un gran mensaje a todos aquellos que no creyeron que fuera posible y que tanta gente se animara a salir de sus casas y de sus regiones a estar presentes; a los que buscaban, por visualizarlo de forma miope a un objetivo politiquero, para desmeritar sus fines; fue un gran mensaje para los indiferentes y que han dejado de creer; en fin, a todo el mundo, expresando que no están dispuestos a seguir padeciendo en un sistema que cada día es más injusto y menos integrativo.  Que si bien es cierto, que cada año hay crecimiento económico pero esto no se traduce en un mejor desarrollo integral para cada dominicano.
   
La marcha fue un gran ejercicio cívico, en el que no  hubo necesidad de tirar una sola piedra ni estar tapando el rostro, para como denuncia y protesta, se haya llevado y llegado el mensaje a través del ejemplo de miles que caminaron como pudieron y se aglutinaron para mostrar un comienzo para enfrentar la corrupción y el fin de la impunidad.
   
Esta lucha no se terminó el domingo pasado, sino que tendrá que ser fruto de un trabajo continuo, de ejemplo, integridad y perseverante; hasta que se logre, que lo que hoy resulta ser algo repugnante, la forma en que se ha manejado de forma histórica, este fenómeno de la corrupción y su fiel compañera, la impunidad, no sea la regla, sino la excepción.
   
Esto debe ser un proceso que sea asumido por cada ciudadano, y que se vea como un real compromiso cívico, no partidario, ni económico; no dejes caer ese mensaje, que ya fue enviado y es hoy una realidad. De ti depende, del que no participó y el que sí, de cada uno de nosotros, mantener la luz que fue encendida por el país. Hay esperanza.