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¿Hasta cuándo la impunidad?

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 27 diciembre 2016

Aún no termina el año 2016, en el cual hemos visto escándalos que envuelven a diversos actores políticos en procesos, cuando seguimos recibiendo, desde el punto de vista internacional, ejemplos de que: en República Dominicana, no solamente tenemos deficiencia en cuanto a nuestra educación; que acorde informes, el crecimiento económico no se ha traducido al desarrollo económico de la mayoría de los dominicanos y donde de cada tres, uno está por debajo de la línea de la pobreza; que a nivel del fenómeno de la corrupción también estamos en altos índices; todo lo anterior, en comparación de otras naciones, que lucen por debajo de las expectativas económicas. En ese sentido, dos artículos que me llamaron la atención, el primero del articulista, Claudio Acosta publicado en el periódico Hoy y el segundo, del comunicador, Javier Cabreja, que salió en el Caribe, uno y otro, expresan, lo siguiente:

“El escándalo que envuelve a Odebrecht,  la multinacional brasileña de la construcción, por el pago de sobornos  millonarios a funcionarios de distintos  países para obtener contratos, ganar licitaciones pica y se extiende, como se dice en el argot beisbolero criollo, dejando chiquiticos casos que nos parecían  tan alarmantes como la compra de los  Tucano, el lío de la OISOE, la remodelación del  Darío Contreras o la venta a un particular del barrio Los Tres Brazos. Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que acaba de multar a Odebrecht con US$2,600 millones por incurrir en prácticas  corruptas para  obtener contratos  en distintos países de Latinoamérica y el Caribe,  la multinacional brasileña pagó a funcionarios dominicanos  e intermediarios US$92 millones entre los años 2001 y 2014 con el objetivo de conseguir contratos de construcción de obras, entre las que figuran el acueducto de Samaná, las hidroeléctricas de Pinalito y Palomino y, más recientemente, las plantas a carbón de Punta Catalina y la carretera Piedra Blanca-Cruce de Ocoa”.
   
El de Cabreja, indica: “Dos recientes escándalos de corrupción internacional han involucrado a la República Dominicana. Nos referimos a la compra de ocho aviones Super Tucano a la firma brasileña Embraer, la cual admitió haber pagado sobornos a funcionarios dominicanos por US$3.5 millones de dólares. El otro caso es el de la constructora de Brasil Odebrecht, que según un documento del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, habría hecho pagos corruptos entre 2001 y 2014 por un monto de US$92 millones, con el propósito de ser beneficiada con obras públicas”.
   
Cuando vemos informaciones vertidas sobre estos casos, algunos ya conocidos y que se han denunciado y el más reciente del soborno que a nivel internacional ha generado tanto revuelo.
   
Les soy sincero, desde hace años, siempre me preguntaba cómo era posible que esa empresa brasileña, Odebrecht, tuviera la “dicha o suerte”, de que en los concursos para obras importantes del país, era la más agraciada para ganar esos concursos que se hacían para llevar a cabo las obras.  Y fueron muchas las denuncias que se realizaban de quienes no eran favorecidos, pero se veía como simples llantos de quienes no eran favorecidos.
   
Hay que recordar aquellas declaraciones que hiciera el presidente de la República, que he dicho que me parecieron fuera de tono de lo acostumbrado a su manera de responder de Danilo Medina, cuando al parecer, verse acosado por la prensa sobre aquellas entrevista que le hizo la periodista y comunicadora, Alicia Ortega, al embajador norteamericano Brewster, que en una parte se refiere a la supuesta corrupción que existía en el gobierno y a esto fue respondió el primer mandatario, de que le mostraran dónde había y que le mostraran, que de ser así procedería.  Luego de aquello, se reactivaron nuevas informaciones del caso Tucano ya mencionado más arriba, del cual aún queda situaciones no resueltas y ahora sale a relucir a nivel internacional el caso del soborno de la empresa brasileña que engloba diferentes administraciones políticas y grupos económicos ligados a las obras del Estado.
   
Lo interesante es saber, si como he escuchado de ciertas personas, será lo que la mayoría piensan, y será lo que en la realidad ocurra, que es: que todo quedará igual y no habrá sanción alguna y todo seguirá supeditado a que todo ese nivel de información que se tiene contra otros actores políticos o y de los grupos económicos que estuvieron vinculados con este nuevo escándalo, no sea utilizado o manejado para conveniencia política. O seguiremos viendo lo que siempre ha pasado y se ha hecho, que la impunidad cubrirá el manto de la pus que sigue brotando del cuerpo, que en este caso, es el Estado Dominicano, y seguirá enfermándose, o sea, en descomposición social,  por cada mala acción o falta de ejemplo que se debe verificar desde arriba hacia abajo, como en otras ocasiones lo he dicho.
   
La pelota hoy día, nueva vez, está en la cancha del gobierno sobre cuál será lo que harán con una grave denuncia que nueva vez, pone en a nuestro país en el ojo internacional sobre un tema que ha estado persiguiendo al Estado y a su parte política.  Hay hechos de donde se pueden colegir y comprender muchos hechos que se han suscitado y de situaciones que antes no tenían explicaciones, que pueden dilucidarse con esta denuncia y confesión que han hecho los responsables de realizar el soborno en el caso dominicano. ¿Seguiremos siendo de los pocos países en que el sistema de prisión no se ha hecho para actores de la política ni grupos ligados a ellos? ¿Seguiremos viendo en estos casos mencionados la misma solución o salida que la Sund Land?
Se hace imperioso para nuestro bienestar y salud social, y que dejemos de ser cuestionados en los pasillos globales, como países que no sancionan el fenómeno de la corrupción.  Es tiempo que en cuanto a esta materia de lo mal hecho, comencemos a ver, lo que nunca se ha hecho.