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Para que no se olvide

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 24 noviembre 2016
“Cuando supe que habían caído las tres hermanas Mirabal

me dije:
la sociedad establecida ha muerto.
(Lapislázuli a cuento de todo emblema ruidoso
mentís en A referido a un imperio en agonía
y cuanto ha sido conocido desde entonces
me dije
es que la sociedad establecida ha muerto)
Comprendí
que muchas unidades navales alrededor del mundo
inician su naufragio
en  medio de la espuma
pensadora
y que grandes ejércitos reconocidos en el planeta
comienzan a derramarse
en el regazo de la duda
pesarosa

Es que
hay columnas de mármol impetuoso no rendidas al tiempo
y pirámides absolutas ergidas sobre las civilizaciones
que no pueden resistir la muerte de ciertas mariposas.
Cuando supe que tres de los espejos de la sociedad
tres respetos del abrazo y orgullo de los hombres
tres y entonces madres
y comienzo del día
habían caído
asesinadas
¡oh asesinadas!
         a pesar de sus telares en sonrisa
               a pesar de sus abriles en riachuelo
     a pesar de sus neblinas en reposo
(y todo el día lleno de grandes ojos abiertos)
      roto el cráneo
      despedazado el vientre
      partida la plegaria
       ¡oh asesinadas!
comprendí que el asesinato como bestia incendiada
por la cola
no se detendría ya
ante ninguna cola de concordia
ante ninguna persiana de ternura
ante ningún dintel ni balaustrada
      ni ante paredes
      ni ante rendijas
      ni ante paroxismo
      de los progenitores iniciales
porque a partir de entonces el plomo perdió su rumbo
      y el sentido su rango
      y solo quedaba en pie
      la Humanidad
emplazada a durar sobre este punto
      escandaloso
      de la inmensidad
  del Universo

Supe entonces que el asesinato ocupaba el lugar del
Pensamiento
      que en la luz de la casa
      comenzaba a aclimatarse
      el puerco cimarrón
      y la araña peluda
que la lechuza se instalaba en la escuela
      que en los parques infantiles
      se aposentaba el hurón
      y el tiburón en las fuentes
      y muñón y muletas
      en los copos y de la cunas
o que empezaba entonces la época rotunda
      del bien y del mal
      desnudos
      frente a frente
      conminados a una sola
implacable definitiva
      decidida victoria
¡Oh asesinadas!”
                  …

Poema Amén de Mariposas (1969)
Primer tiempo. Fragmento.
De Pedro Mir (1913-2000) Poeta Nacional
25 de noviembre de 1960. Aniversario del asesinato de
Patria, Minerva y María Teresa Mirabal.
Para que no se olvide.