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¿Cómo se forma un delincuente?

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  lunes 7 abril 2014

Emilio Calatayud, juez de menores de Granada, España, en su libro “Reflexiones de un juez de menores”, nos presenta un decálogo para formar delincuentes Atención padres y madres.

1.- Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

2.- No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

3.- Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.

4.- No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

5.- Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6.- Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

7.- Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño. Así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

8.- Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

9.- Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían frustrarlo.

10.- Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y  vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y de que de verdad quieren fastidiarlo, y cuando su hijo sea ya un delincuente, proclame que nunca pudo hacer nada por él.

Este decálogo, producto de una mente experimentada, parece estar dirigido a familias con ciertas comodidades, porque entre los más pobres, el asunto es más simple: los delincuentes se forman por la falta de educación y de oportunidades para vivir con cierta dignidad, lo que tampoco justifica esas inconductas, pero es así.

De todas maneras, el mejor antídoto para este catálogo es contar con padres y madres que sean ejemplo de honestidad y de trabajo para sus hijos, sean ricos o pobres, no importa, que es difícil que un niño educado en el bien se convierta en delincuente.