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Otro esperpento eclesial

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 31 octubre 2016

Como detenidos en el tiempo, como si los horrores de la Inquisición no hubiesen sido admitidos y deplorados con sinceridad por grandes hombres del Clero, tal el caso de Juan Pablo II, la Iglesia sigue tomando decisiones funestas.

Apostando, a que el tiempo lo borra todo, incluyendo tanto dolor ocasionado por ese deseo de dominación, en pleno siglo XXI, sigue poniendo en tela de juicio su apego por la espiritualidad.

Cambiando la (Verdad) por lo ficticio, dándole vida a la materia aun inerte, olvida el lastre dejado por la “Santa Inquisición”, que trajo tantas tinieblas. Ahora, el antiguo (Santo Oficio), hoy (Doctrina de la Fe) pretende vendarnos de nuevo.

En su última resolución, prohíbe la cremación del difunto, y si fuera su deseo, se le negará el funeral. Según dice, esas cenizas no pueden ser esparcidas en la tierra, el aire o el agua, tampoco conservadas en lugares específicos.

Esta nueva impronta eclesial, resucita tiempos superados, los cuales recordarlos todavía generan terror en personas que sometidos al dogma religioso, mediante el fuego, la guillotina y la horca padecieron su rigor.

Quienes despiertan pavorizados, por la forma violenta en que les expulsaron su Cristo interior, para inculcarles uno inventado. Olvidan, que la Verdad, nos hizo libres, para que nadie nos cree un Dios a imagen y semejanza de sus intereses.

Para la Iglesia, el tiempo no pasó, y si lo hizo, borró de un porrazo todo ese dolor generado por quienes desde la religión buscan controlar todo y a todos. Ignorando, que Jesús, el Cristo, regó sus semillas para que germinaran y dieran frutos.

Que por eso, voluntariamente, aceptó la crucifixión, dejándonos como legado aquello de “conoceréis la Verdad, y ella os harás libres”. Siguen enclavados en siglos atrás, cuando el Velo y el Manto eran la guía, para debilitar nuestra fuerza espiritual.

Usan un proceso normal y natural como la “Muerte” como Cuco al que debemos temer, cuando por el contrario, es lo que nos libera de la condena teológica que ésta impone, para cebarse con la ignorancia de los pueblos.

El “Infierno y el Pecado”, son instrumentos usados por la jerarquía eclesial para adueñarse de los derechos intrínsecos de los hijos de Dios, cuando debería guiarnos hacia una Fe objetiva, pues como diría Lincoln, se puede engañar a algunos por un tiempo, pero no a todo el mundo, todo el tiempo.

Desconocen, que en el presente, hasta el más ignorante, busca y encuentra respuestas. Que en esta nueva visión, jamás nadie, por poder que tenga, podrá sepultarlo, como pretenden hacer con los “muertos”. 

“Que dejaremos a los muertos, enterrar a estos”, pues sabemos, que ni tan muertos son, que al igual que Jesús, resucitan. Esta Iglesia materialista, algún día dirigirá sus pasos hacia el espiritualismo, dejando de lado el dogmatismo manipulador, pues mientras el mundo avanza hacia la Luz, esta transita hacia las tinieblas.

Pueden resolutar cuanto crean de interés, pero no podrán retrotraernos a la temible Edad Media. Al último lugar que quisiera llegar el difunto es al Cementerio, donde lo profanan y utilizan como instrumento de manipulación religiosa y creencias estúpidas. 

El mundo sabe, que morir y nacer, es lo mismo, que van de las manos, como la semilla que revienta para parir el frondoso árbol. Por lo que, este otro esperpento eclesial nunca revertirá el libre albedrío con que Dios nos creó.

alex15958@hotmail.com

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