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Bob Dylan en la mira de las musas

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 17 octubre 2016

Bob Dylan hoy es más héroe y villano que nunca, todo por recibir el Nobel de Literatura. El artista estadounidense, con esta distinción, ha desatado pasiones de todo tipo, debates interminables, enfrentamientos de ideas, opiniones insulsas, doctos comentarios…

Este premio ha tenido un impacto poco común en el mundo de las musas. Por ejemplo, los músicos que conozco están de fiesta; pero los escritores de mi entorno lo consideran un sacrilegio. Y yo feliz con ese premio, y no soy ni músico ni escritor, privilegio que en las dos artes y en escala superior tiene Dylan.

Mi admirado Omar Messón, intelectual de primera, me dijo que “el pecado no está en premiar a un músico escritor, sino en desdeñar la calidad de otros para beneficiar a un poeta cuyo mérito no pasa de ser aceptable”.

Mientras que el genial Joaquín Sabina dijo:  "En cierto modo me atrevería a decir que el galardón llega tarde…".

La poesía y la música de extrema calidad, cuando son siamesas, cuando se confunden de tal modo que forman un solo cuerpo, representan, a mi modo de ver, la más alta expresión del arte.

Ese matrimonio indisoluble tiene lugar cuando el poeta y el músico son una misma persona, o cuando el músico interpreta a un poeta, llevando sus letras a otros contornos.

Los grandes cantautores de Iberoamérica son Silvio Rodríguez (que merece también un Nobel de Literatura), Joan Manuel Serrat, Luis Eduardo Aute, Joaquín Sabina, Juan Luis Guerra, Alberto Cortez, Violeta Parra, Víctor Manuel, Pablo Milanés, Facundo Cabral… Sus letras están a la altura de los más sobresalientes escritores de la humanidad.

Y tenemos exquisitos poetas cuya obra ha sido musicalizada, como Antonio Machado, Federico García Lorca, Miguel Hernández y Mario Benedetti. Hay que darle crédito a Serrat, porque gracias a su voz esos poetas son más conocidos en el mundo. Valoro también a nuestra Sonia Silvestre, que grabó una producción titulada “Sonia canta a los poetas de la patria”, con poemas de Pedro Mir, Salomé Ureña, Manuel del Cabral, René del Risco…

Pienso, además, que llega más al corazón una poesía excelente con música extraordinaria, que una extraordinaria poesía a secas. Una guitarra le da más vida a los versos.

Con Nobel de Literatura a Bob Dylon se abre un nuevo capítulo en el romance entre la poesía y la canción.