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Comandante Che, hasta la victoria siempre!

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  sábado 8 octubre 2016

“La revolución es algo que se lleva en el alma para morir por ella, no en la boca para vivir de ella" (Che)

El calendario marca -este sábado- el 8 de octubre. En 1967, justamente un día como hoy, caía “de cara al sol” en las intrincadas selvas de Bolivia el comandante guerrillero Ernesto Guevara de la Serna, conocido mundialmente como el Che, por su descendencia argentina.
   
Es decir que precisamente en esta fecha se conmemora en Cuba y gran parte del mundo, el cuadragesimo-noveno aniversario de la partida física  de este hombre, que se ha convertido en todo un paradigma al correr de los años.

Mucha gente conoce su historia y lo que hizo por Cuba y la humanidad, por lo que en esta Trinchera no voy no voy a hacer una biografía ni tampoco una apología de su persona. No es necesario, creo.
   
Ahora, el Che fue una de las figuras más extraordinarias del siglo XX, aunque muchos no quieran reconocerlo. Se dice incluso que -después de Jesucristo- su imagen ha sido la más difundida en el mundo, y pienso que no están lejos de la realidad los que así aseguran.
  
 No voy a abundar mucho, como prometí, ya que mejor apelo al poeta nacional de Cuba, Nicolás Guillen, para que nos diga  quien fue  Ernesto Guevara de la Serna, lo que hace en su poema “Che, comandante, amigo”:

No porque hayas caído
tu luz es menos alta.
Un caballo de fuego
sostiene tu escultura guerrillera
entre el viento y las nubes de la Sierra.
No por callado eres silencio.
Y no porque te quemen,
porque te disimulen bajo tierra,
porque te escondan
en cementerio, bosques, páramos,
van a impedir que te encontremos
Che Comandante,
amigo.
Con sus dientes de júbilo
Norteamérica ríe. Más de pronto
revuélvese en su lecho
de dólares. Se le cuaja
la risa en una máscara,
y tu gran cuerpo de metal
sube, se disemina
en las guerrillas, como tábanos,
y tu ancho nombre herido por soldados
ilumina la noche americana
como una estrella súbita, caída
en medio de una orgía.
Tú lo sabias, Guevara,
pero no lo dijiste por modestia,
por no hablar de ti mismo.
Che Comandante, amigo.

Estás en todas partes. En el indio
hecho de sueño y cobre. Y en el negro
revuelto en espumosa muchedumbre,
y en el ser petrolero y salitrero,
y en el terrible desamparo
de la banana, y en la gran pampa de las pieles,
y en el azúcar y en la sal y en los cafetos,
tú, móvil estatua de tu sangre como te derribaron,
vivo, como no te querían,
Che Comandante,
amigo.

Cuba te sabe de memoria. Rostro
de barbas que clarean. Y marfil
y aceituna en la piel de santo joven.
Firme la voz que ordena sin mandar,
que manda compañera, ordena amiga,
tierna y dura de jefe camarada.
Te vemos cada día ministro,
cada día soldado, cada día
gente llana y difícil
cada día.

Y puro como un niño
o como un hombre puro,
Che Comandante,
amigo.

Pasas en tu descolorido, roto, agujereado
traje de campaña.
El de la selva, como antes
fue el de la Sierra. Semidesnudo
el poderoso pecho de fusil y palabra,
de ardiente vendaval y lenta rosa.
No hay descanso.
¡Salud Guevara!
O mejor todavía desde el hondón americano:
Espéranos. Partiremos contigo. Queremos
morir para vivir como tú has muerto,
para vivir como tú vives,
Che Comandante,
amigo.
(hasta aquí).
Honor y gloria eterna al Comandante Guevara en el 49 aniversario de su partida física este sábado 8 de octubre. Hasta la victoria siempre Che, patria o muerte! Seguimos en combate!