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La vida como proceso

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 20 septiembre 2016

A veces lo difícil para enfrentar los retos, obstáculos, entre otros, es la manera en la que percibimos sus causas, las posibles consecuencias y sus respuestas.  Muchas veces visualizamos más los peores resultados antes que iniciar a enfrentarlos y es por eso que existen personas que antes de comenzar y se sienten derrotados.  Así sucede cuando alguien han perdido toda esperanza, se entrega y decide rendirse.
   
La vida es todo un proceso más que un obstáculo.  Hay quienes asumen por el tipo de pensamientos que tienen, que pasar por diversas situaciones es más una dificultad y visto así,  no se permite aprender de cada etapa por la que va pasando. Evitando así superar uno por uno, sino que al ver las cosas de forma global se abruman.
   
Hay quienes no están dispuestos a seguir una trayectoria para hacerse como persona o profesional, sino que desean todo hoy y ahora. No quieren hacer el esfuerzo, ni mucho menos, se visualizan haciendo el mismo empeño que sus padres o abuelos.  Quieren las cosas donde no haya necesidad de hacer camino al andar.  Quieren y desean lo andado y si se pueden buscar la manera de tomar atajos a como de lugar, lo hacen y llevan a cabo y por eso muchas veces terminan, con todo en sus manos, pero sin dignidad o mucho peor, sin vergüenza ni vida.
   
Es por lo indicado más arriba, que dice una reflexión que tuve la oportunidad de leer,  la cual dice así:
   
"La vida es un Desafío. A veces debemos preguntarnos muchas cosas, como: ¿Estamos dispuestos a vivirla con lo que viene, sabiendo que tiene momentos amargos y felices?  ¿Estamos dispuestos a iniciar una y otra vez, cada vez que nos caemos, que tropezamos o que nos por una razón un otra, nos tiran al suelo? ¿Te has puesto a observar la actitud de los pájaros ante las adversidades? Están días y días haciendo su nido, recogiendo materiales a veces traídos desde largas distancias… Y cuando ya está terminado y están prontos para poner los huevos, las inclemencias del tiempo o la obra del ser humano o de algún animal lo destruye y tira por el suelo lo que con tanto esfuerzo se logró… ¿Qué hace el pájaro? ¿Se ahuyenta, se paraliza, abandona la tarea? De ninguna manera. Vuelve a recomenzar, una y otra vez, hasta que en el nido aparecen los primeros huevos. A veces -muchas veces- antes de que nazcan los pichones algún animal, un niño, una tormenta, vuelve a destruir el nido, pero esta vez con su precioso contenido…Duele recomenzar desde cero…Pero aun así el pájaro jamás enmudece ni retrocede, sigue cantando y construyendo, construyendo y cantando…”  “Has sentido que tu vida, tu trabajo, tu familia, tus amigos no son los que soñaste? ¿Has querido decir basta? O. ¿no vale la pena el esfuerzo, esto es demasiado para mí? ¿Estás cansado de recomenzar, del desgaste de la lucha diaria, de la confianza traicionada, de las metas no alcanzadas cuando estabas a punto de lograrlo? Por más que te golpee la vida no te entregues nunca, di una oración, pon tu esperanza al frente y arremete. No te preocupes si en la batalla sufres alguna herida, es de esperar que algo así suceda. Junta los pedazos de tu esperanza, ármala de nuevo y vuelve a arremeter. No importa lo que pase…” “No desmayes, sigue adelante. La vida es un desafío constante pero vale la pena aceptarlo". (Anónimo).
   
Acorde a esto ya citado, si creemos que la vida es todo color de rosas y que no tendremos tormentas, que derrumbe esa idea. La vida no es sencilla y más todavía cuando nosotros mismos somos los que complicamos  los caminos con actitudes a veces infantiles;  por esos defectos aprendidos de nuestros antecesores pero que depende ya de nosotros darle mayor y mejor uso, y por el solo hecho de haber visto los errores que causaron antes en ellos. Entonces, es de nosotros que dependerá si, al igual que con el ejemplo más arriba indicado, somos capaces de recomenzar, transformar todo dolor, irá, derrota, error, entre otros, en una nueva aventura dispuesta a vivirla como una segunda oportunidad.  Sabiendo, o al menos, teniendo la fe de que la promesa de Dios es que estará con nosotros y no nos abandonará a la hora de recomenzar y más cuando es forjando un mejor y más bondadoso, humilde y sabio ser humano.  
   
Habrán momentos que desees renunciar o rendirte a seguir luchando, porque no le encuentras motivación.  Recuerda que eres y podrás llegar a ser lo que piensas.  No le des cabida ni vivas en el ámbito de la angustia, de la desidia ni mucho menos de tu desvalorización y falta de razones para seguir adelante.   Recuerda que hay un momento en que todos tenemos la oportunidad de recomenzar, siempre y cuando, no tiremos todo por la borda y decidamos creernos infalibles e incapaces de ser vencidos.  Tu ego puede ser el peor enemigo que tengas y tu orgullo su alabardero.
   
Claro que nada se te será fácil, pero eso no es razón ni justificación para llegar a doblegar tu dignidad ni mucho menos hipotecar tu respeto que hayas podido cultivar con el tiempo.  Y si estás comenzando a realizar tu historia, procura no comprometerla por otros que buscan sacarte de lo correcto y de la educación que has recibido en tu hogar.  Y si por alguna situación especial, no has tenido la oportunidad de una familia dónde buscar ejemplos, es a ti que mañana afectará directamente lo que tomes como decisión. Procura saber que toda alternativa que asumas tendrá su causa, pero también sus consecuencias, que debes asumir con responsabilidad.
   
Cada día que inicia, nos debemos preguntar: ¿Podremos construir o seguir levantando mañana ese nido, que hoy luce destruido o se siente como tal? ¿Si seremos capaces de comenzar a luchar,  de no rendirnos de forma fácil ante lo que busca impedirlo? O ¿Si sientes que necesitas ser renovado? Muchas de estas respuestas, las tienes contigo, en la forma que decidas actuar y tu comportamiento de cara al Sol.