Ultima Actualización: viernes 18 octubre 2019  •  12:59 PM

Cambiando paradigma

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 13 septiembre 2016

No envidies a los malvados ni desees vivir con ellos,
Su mente medita violencias, sus labios dicen maldades.
Con la sabiduría se construye una casa, con la prudencia se mantiene firme.
 Proverbios 24: 1- 3


No debe ser motivo de sorpresa las expresiones que fueron  objeto luego de todo tipo de chanza en redes sociales, lo declarado por la Senadora de Dajabón. Pero más que risas, debe ser objeto de indignación porque es cada vez más frecuente y sin rubor la forma en que ciertos actores ante la opinión pública se refieren sobre cualquier situación que afecta el orden social., económico y político.  Ahora bien todo aquello expresado es solemne muestra del propio sistema que ya se ha entronizado en la forma de proceder de la mayoría de los que accionan en el ámbito político.
   
La misma burla que hubo que soportar de la legisladora de esa zona ya mencionada,  hubo que ver con asombro ante el Consejo de regidores de Santiago, dos femeninas pertenecientes al PRSC renunciaban a favor de dos hombres, rompiendo con ello lo asumido y lo que establece la ley para asegurar la representación de la mujer por cada partido en cada casilla. Pero poco importó la responsabilidad y el compromiso.
   
Viendo el proverbio más arriba expuesto, viendo estos ejemplos que no son los únicos, nos recuerda lo que desde niño escuchamos cuando nuestros padres nos decían, que:"el que anda con cojos, al año cojea"; u otro que dice: "vale más solo, que mal acompañado". Son frases que.nos recuerdan el ineludible deber de cuidarnos, de no torcer el curso que hemos asumido y que hemos decidido caminar para estar en el sendero de lo correcto.
   
Se hace necesario que muchos de los que hoy inician sus distintas carreras políticas o lo hacen desde un nuevo cargo, puedan evitar no tener que seguir el mismo paradigma incorrecto y forma de proceder en el escenario político. Porque de una forma o de otra, está minando las opciones para hacer las cosas de forma adecuadasy que no cause tantas frustraciones y malas señales.
   
Tenemos.que propender por condenar,al.menos moralmente, los que actúen en forma desconsiderada frente a la mirada de lo mejor de este pueblo.  Se ha entronizado en nuestro espectro político, como normal,  el comportamiento hacia la corrupción o sino,  la impunidad o la indiferencia.  No hay ya, ni pudor ni vergüenza ni se piensa en qué tan mal serán como ejemplos equivocados como.regla.
   
Los que se suponen son un referente por los cargos públicos que ostentan o por la autoridad que suponen, los menos están haciendo mucha bulla pero de mala forma como las muestras indicadas.  Como.dije, no son los únicos, sino que son parte de una forma de proceder, de un sistema que esta adecuado para eso. O te adecuas o simplemente tendrás que luchar como oveja negra contra los procesos inadecuados. Serás como un desadaptado.  Es por eso que vemos muchos políticos que llegan con un gran ímpetu de cambios y los conoces que prácticamente llegaron sin nada.         De repente cambia toda su filosofía de vida y de visión de la política por la politiquería. Luego con el tiempo, también su condición económica comienza a cambiar para su bien. Su visión social se desnaturaliza, en el caso de algunos es posible que nunca la tuvieron,  ya los intereses y preocupaciones colectivas, se vuelven particulares o las del partido al cual pertenecen.  
   
No estoy soñando, lo que anhelo es posible, porque en otras latitudes funciona.  Donde la institucionalidad, el respeto, la ética y moral son primordiales, aún en lo político.  Lo que nos ha sucedido, es que hemos llevado el.ejercicio sucio de la politiquería a todos los estamentos,  accionar e instituciones que forman parte de nuestra sociedad.  Hemos cualquierizado la forma de actuar como forma de "buen ejemplo", y hemos terminado padeciendo y soportando, como resistiendo dentro de un marasmo que no nos deja salir de sus garras que los asumió luego de aquel golpe del 1963. Todo ha cambiado para ir en detrimento, como que todo lo ligado al Estado supone deficiencia o descuido, a pesar de sus excepciones, pero no como regla y un modo de conducta admirable.  Lo vemos como una sorpresa cuando alguien cumple su labor y obligación.     

Y eso debe y tiene que cambiar.  No pierdo esperanzas porque como yo, muchos piensan igual y desean mejores cosas y actitudes distintas. Si cada uno, desde su ámbito, comunidad,  profesión,  trabajo o familia; logra y lucha por mantener su bien proceder y no seguir el mal ejemplo, las cosas tienen necesariamente que cambiar.  Si queremos mejores cosas,  debemos comenzar y mantenernos nosotros firmes. Es  posible.