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Dilma: Condenada por la derecha... pero absuelta por la Patria Grande!

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  sábado 3 septiembre 2016

Lo  que acaba de ocurrir con Dilma Rousseff en Brasil  bien puede ser “crónica de una destitución anunciada”. A nadie, creo, debio  de sorprender la decisión final del corrupto senado brasileño, de destituirla de su cargo, pese a que llegó  al poder con el voto de millones de sus correligionarios.
 
  Lo que ha ocurrido con Dilma -y que nadie se llame a engaño- ha sido un golpe parlamentario. Eso está claro como el agua. Es el mismo guion aplicado en otros países, como por ejemplo en Paraguay con Fernando Lugo.
 
  La derecha y el imperio tratan de ganar terreno en Latinoamérica. Ya viraron a Argentina. Tratan de sacar a Evo del poder, en Bolivia;a Rafael Correa, en Ecuador,  y a Nicolás Maduro, en Venezuela. Y así van desestabilizando los gobiernos progresistas y revolucionarios de la región.
  
 Pero quiero concretarme, en esta Trinchera, sobre lo ocurrido en Brasil. En el portal Cubadebate encontré un artículo de Patricio Montesinos, que ilustra muy bien lo que acaba de ocurrir en ese gigante latinoamericano. Lo comparto con mis lectoras y mis lectores por lo interesante  del mismo:
 
  La presidenta legítima de Brasil, Dilma Rousseff, fue depuesta de su cargo por el Senado, pero absuelta por la historia y los pueblos de la Patria Grande, tras la espectacular defensa que protagonizó ante el injusto juicio político que la derecha en su país le impuso para consumar definitivamente otro golpe de Estado en el gigante sudamericano.
    
Con 61 votos a favor de su destitución y 20 en contra, el conservadurismo brasileño materializó este miércoles en esa cámara legislativa el plan que orquestó con el respaldo y financiamiento de Estados Unidos, dirigido a destronar a la mandataria Rousseff.
   
 Una vez más la derecha latinoamericana demostró que solo socavando la democracia, utilizando nuevas artimañas que no son otra cosa que golpes de Estado reciclados, mintiendo a través de los “grandes” medios de comunicación y usando la violencia es que pueden acceder al poder.
   
 En el juicio político escenificado en el Senado esta semana, la jefa de Estado de esa gran nación de Nuestra América, no solo se defendió ante las patrañas de sus adversarios, sino que se convirtió en acusadora de los corruptos que la sentaron sin pruebas en el banquillo de los calumniados.
   
 Pero la derecha mafiosa brasileña no ha vencido, a pesar de conseguir su objetivo, porque le dio la oportunidad a Rousseff de denunciar ante el mundo el complot que organizaron para deponerla de su cargo con la injerencia directa de Washington, al tiempo de dejar esclarecido que no cometió delito alguno.
    
La Presidenta de Brasil, reelecta en 2014 con el voto de más de 54 millones de sus compatriotas, le reafirmó a los conspiradores que nunca abdicará, ni se quedará callada, y mucho menos dejará de luchar por la democracia, la soberanía, la verdadera justicia y la equidad en su país.
    
Afirmó en su defensa, antes de la votación de los senadores, que la democracia será condenada junto a ella, y es realmente lo que ha ocurrido en el gigante sudamericano en las últimas horas.
    
La Patria Grande también sufrió una nueva herida con la consumación del golpe de Estado en Brasil, empero para nada han muerto sus sueños de independencia, integración, paz y conquistas sociales.
    
Como escuché decir a un analista, Nuestra América y los gobiernos progresistas de la región están en peligro ante la arremetida que lleva a cabo la derecha en los últimos tiempos con el aliento de Estados Unidos, pero su insolente actuación la llevará en poco tiempo al fracaso.
   
 Los pueblos desde el sur del Río Bravo hasta la Patagonia sabrán revertir la embestida de quienes han confirmado que solo les importa llegar al poder a cualquier precio, sin el menor respeto a la democracia y el voto popular, y en beneficio de los intereses del imperio estadounidense.
    
Toca a los gobiernos populares y decorosos de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) condenar enérgicamente lo ocurrido en Brasil, como lo han hecho ya los de Ecuador, Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua, entre otros.
    
Solo con la unidad podrá detenerse la ofensiva que Washington y sus súbditos emprenden en la América Nuestra para hacerla otra vez su patio trasero (hasta aquí).
 
A pesar de todo los pesares, seguimos en combate!