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Sentencia de la dignidad

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  lunes 30 diciembre 2013

Es mi deber defender a la humanidad, pero mucho más, a mi patria, porque Ella, es la humanidad misma. Estoy orgulloso de sus forjadores, y de quienes como ellos, apuestan a la dignidad, porque quien no ama a su patria, se desprecia a sí mismo.

Los, del Tribunal Constitucional obraron en nombre de la República, y del mío propio. Por eso, nos tiene sin cuidado el aullar de canallas internos y externos. La Sentencia 168/13 es nuestro Buque Insignia, que conduce a puerto seguro a la nación.

A Sánchez, Mella y Luperón tampoco les desvela la intromisión del CARICOM, ni el concepto de sus lacayos en territorio nacional. Menos los prejuicios de la nefasta Comisión Interamericana de Derechos Haitianos, en su afán de conspirar contra un país Libre, Independiente, Soberano, Democrático y Solidario.

A pesar de la vacilación del gobierno, y el silencio cómplice de funcionarios, la ausencia de la diplomacia en el conflicto, el 23 de Septiembre será otra fecha memorable para nuestra causa republicana, es el día de reafirmación de la dominicanidad.

Con Haití dialogaremos, conscientes de que es parte de la conspiración, que han destruido su nación, al punto, de ellos mismo sentir vergüenza y renegarla, soñando hacer lo mismo con esta, que celosamente hemos cuidado.

De ahí que valoremos la posición del ex presidente, Fernández, "sobre la Sentencia y su aplicación, de eso nada hay que hablar”. Tomaremos por necia e inaceptable, cualquier sugerencia de desconocer su mandato, ese es el sentir del pueblo, y quien se coloque al margen, será arrollado por la fuerza de la razón.

Estos magistrados se casaron con la gloria, aunque una ínfima minoría entre ellos, también se colocó de espalda a los intereses de Los Trinitarios, por sus frutos los conoceremos. No importa de cuantas CIDH los enemigos se valgan.

Bajo ningún concepto aceptaremos la creación de núcleos de extranjeros, que luego reclamen derechos internacionales como minorías raciales que haga peligrar el proyecto febrerísta, de 1844. Los buenos dominicanos están cerrando fila como un solo hombre en torno a la Sentencia.

Ella nos dignifica y garantiza la eternidad del legado de Duarte. Cierra las compuertas de la conspiración nacional e internacional, reafirmando la identidad de los descendientes de Hatuey, Enriquillo, Caonado, Fray Antón, y el padre Las Casas.

Quienes han intentado vender de nuevo la Soberanía Nacional, sólo han logrado unificar al dominicano, encontrando de frente a un pueblo aferrado a esos valores que nos dieron origen en 1844.

Siendo el pueblo dominicano una mezcla de raza y cultura, producto de la relación entre indígenas, europeos y africanos, con el chantaje de xenófobos y racistas no lograran amilanar a una nación con horizontes claros y definidos.

Con eso buscan descalificarnos, para resolverles los problemas a los cinco jinetes del Apocalipsis, responsables del drama haitiano, los que persiguen descargar en nosotros. Gracias al Tribunal Constitucional, a sus honorables magistrados, por librarnos de esa maldición.

alexalma0915@gmail.com

Twitter, @alexalma09