Ultima Actualización: domingo 31 mayo 2020  •  06:53 PM

Accidentes de tránsito

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 15 agosto 2016

“No hacen falta nuevas leyes”, repetía Jacobo Majluta, cuando se confesaba enemigo de tantas legislaciones, que finalmente, de muy poco servían, cuando lo que se imponía era actualizar y aplicar las existentes.

La Ley 241, sobre Tránsito Terrestre, data de 1967, cuando teníamos caminos vecinales, y unos cuantos automóviles. Al igual que el crecimiento demográfico, el vehicular, se ha desarrollado en un mayúsculo desorden, donde la ley la impone el que conduce desde una patana, hasta la motocicleta.

Hoy, con grandes autopistas, carreteras, calles y avenidas, el ordenamiento del tránsito es nulo. El parque vehicular sobrepasa los tres millones, dicen autoridades, aumentando así el caos, y las tragedias.

Los accidentes de tránsito alcanzan grado de epidemia, que no sólo dejan dolor por muertes, si no, que las secuelas a su paso, marcan para siempre a familias, teniendo que lidiar con la invalidez y el trauma de los afectados.

El desprecio al orden e irrespeto a la Ley, y la falta de civilización, están llevando desasosiego y pesar a la sociedad. El drama más desalentador se vive en hospitales de traumatología, como el doctor, Darío Contreras, en Santo Domingo.

En el pasado, fue bautizado como el “Taller de motoristas”, porque los fines de semanas, era abarrotado con conductores de motocicletas, que llegaban mutilados al centro asistencial, en condiciones irreconocibles hasta para sus parientes.

Pero, ninguna autoridad, ni la mal llamada “Sociedad Civil”, se ha dignado en crear conciencia sobre esto. Fue necesaria la ocurrencia de accidentes fatales, como el de la autopista Sánchez-Nagua, donde murieron 18 ciudadanos, para dispararse la alarma.

¿Es un camión, medio para transportar personas? ¿Se permite, en nombre de Cristo, montar a feligreses en estos aparatos, como a un ganado? ¿Investigaron al responsable de semejante imprudencia? Si hubiesen sido haitianos, los fallecidos en ese accidente, nos tuvieran demandados en la Haya, por tratarlos como a animales.

Pero eran dominicanos, que un discípulo de “Satanás”, montó en dicho vehículo, para cebarse de su ignorancia. ¿Saben las autoridades, cuantas horas manejó el conductor de la tragedia? Ni creo, les interese eso. República Dominicana, no tiene carreteras de miles de kilómetros, pero ¿En qué condiciones conducen los choferes?

¿Tienen estas vías, lugares de descanso obligatorio, y revisión de las condiciones de frenos y neumáticos de estos aparatos? No, es fácil ver una patana, repleta de mercancías, dejando los pedazos en las autopistas, ante la mirada indiferente de quienes deben hacer cumplir la ley.

Circulan a altísima velocidad, sin que nadie les detenga, con gomas en malísimas condiciones. El “Seguro me saca”, ningún legislador, se ha molestado en revisar la legislación sobre el Seguro de ley para automóviles. Cómo es, que choferes provocan accidentes, matan personas, dejan inválidos, sin sufrir consecuencias. Tarde, Tránsito Terrestre, descubre que el negocio de gomas usadas es sinónimo de tragedias.

Los neumáticos para vehículos pesados, demandan de una medida específica, la cual debe ser supervisada por la autoridad, y furgones ruedan sobre vejigas infladas. Franklin Almeyda, llevó Alcoholímetros, pero se opusieron a su aplicación, para continuar conduciendo borrachos, y drogados.

Lo convencieron de “deja eso así”, "para que el “tigueraje” vote por nosotros, ojalá, no tenga un delincuente de estos que llevarse de encuentro al presidente y familia, para poner orden en el tránsito, y evitar los accidentes.

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09