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La “Mosquita” de Villa Faro
Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 25 julio 2016

Nuestra sociedad marcha hacia una pendiente peligrosa, donde hasta los niños se están convirtiendo en despiadados. Que tres “menores” se asociaran para asesinar vilmente a Loreanis de Los Santos a sus cinco añitos, deja mucho qué desear.

 Que no tuvieran clemencia, frente a su sufrimiento, evidencia el derrotero familiar en que han crecido en esos hogares. Que la violaran y mataran mientras disipaba su inocencia, jugando con ellos, demuestran su grado de crueldad.

 Evidencian, hasta dónde hemos renegado de valores morales, espirituales, y familiares. Que aprovechando su ingenuidad, les tendieran tan fatal emboscada, dice de su vileza, y falta de remordimiento humano hacia los demás.

 Dijo la mamá del mayor de los criminales, que ella era conocida como la "Mosquita" en el vecindario, quizás partiendo de ese calificativo denigrante, estos les quitaron la vida, como si se hubiese tratado de un insecto cualquiera.

 En otros tiempos, esos niños, hubiesen salido en su defensa, al momento de que el supuesto enajenado mental intentara hacerle daño, habían pedido auxilio de los mayores, y hasta hubiesen enfrentado al abusador. 

 Pero no, después de formar partes del macabro festín, se fueron por ahí, como si hubiesen matado a un animalito sin la menor importancia espiritual, por el que nadie erigirá un Monumento, ni creará una Fundación en su honor.

 Ahora, a su verdugo, la familia lo presenta como “loco”, el de 14 años, irá a un centro de “rehabilitación” por unos días. El tercero, es más afortunado, pues no puede ser citado al tribunal, porque aunque formara parte del sadismo, ayudando a violar y matar a la “Mosquita”, y a echarla en una bolsa, está protegido por ese Código infame.

 Toda nación civilizada, condena de acuerdo a los hechos, sin importar edad. El último caso que recuerdo, fue el de un niño de 12 años, en New Jersey, ese día, se levantó renuente a ir para la escuela y su madre lo castigó.

 Después de luchar con él, quedó dormida en un mueble, lo que este aprovechó para buscar una pistola, y dispararle en el vientre, estando embarazada, fue juzgado como adulto, y no vuelva a las calles por el resto de sus días.

 La República Dominicana, en cambio, sigue fomentando el crimen, aplicando leyes benignas a favor de esas lacras. Si se castigara debidamente, estos menores no hubiesen cometido un hecho tan aborrecible contra ella.

 Si Loreanis tiene “suerte”, su verdugo pasará de 1 a 5 años en prisión. Un crimen, con iguales connotaciones que el del niño Llenas Aybar, con la única diferencia, de los apellidos, por no haber tenido como canal para venir al mundo a un político de poder, o a empresarios que se hayan enriquecido con el Estado.

 Esos menores, tienen abogados para justificar su crimen, mientras Loreanis sólo tiene la tumba, a su madre, y familiares perturbados, por tan vil acontecimiento, enjugarse sus lágrimas, y continuar viviendo bajo la insolencia judicial.

 Clamando en el desierto, por la justicia, que para pobres no existe, y rogando porque su alma encarne de nuevo, en un mundo con menos prejuicio social, a ver si es que Dios les escucha, y hace justicia por el asesinato de la "Mosquita" de Villa Faro.

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