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Vamos por mal camino!

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  sábado 23 julio 2016

Este jueves, LA INFORMACION ha editorializado sobre el hecho que –en las últimas horas-ha conmocionado  al país: la violación y muerte de una niña de apenas cinco años por parte de tres menores en un populoso sector de Santo Domingo.
   
“ANTE EL HORROR” titula acertadamente este diario la enjundiosa pieza editorial la cual, por su importancia, quiero compartir  “in extenso” con las lectoras y los lectores habituales de esta Trinchera a continuación:
   
La violación y asesinato de una niña de 5 años por parte de dos adolescentes y un niño de 8 años, produce espanto y horror.
   
La pregunta que debemos hacernos es: ¿Cómo es que tres niños y adolescentes han llegado a ser capaces de cometer un hecho tan horripilante? ¿Qué está sucediendo en nuestra Nación que hasta los niños ya están preparados para las más execrables acciones repugnantes?
      
La respuesta inmediata dada por las autoridades a través de un tribunal de justicia, ordenando la prisión correccional de los dos adolescentes por el espacio de tiempo de un mes, en sí misma es reveladora de la debilidad institucional que caracteriza al país.
Esa debilidad tiene su origen en la gran transformación que ha experimentado la nación en las últimas décadas, con su carga de cambios sociales con incidencia en el desmantelamiento de los mecanismos tradicionales del control social internos y externos de la conducta.
   
Ese proceso de desmantelamiento a su vez, se asocia a la desaparición de la vieja estructura familiar dando lugar a la “no familia”, así como a la baja calidad de la educación básica y media.
    
Familia y escuela junto al viejo vecindario eran los espacios sociales para la socialización y modelación de la conducta en sociedad.

La transformación de esas agencias ha fomentando un estado social caracterizado por la “anomia”, que significa que los individuos desde temprana edad quedan vacíos de valores y criterios para orientar una vida humana capaz de convivir con los demás.
      
Pero al mismo tiempo que esos cambios han debilitado las instituciones socializadoras, también se han debilitado los viejos mecanismos del control externo para reprimir las conductas desviadas, tal como se ha revelado en la sanción aplicada a los niños y adolescentes criminales, sanción que pone de manifiesto la falta de respuestas efectivas por parte de la sociedad para tratar esas graves inconductas criminales.
   
La sociedad se levanta indefensa, y más aún, si se considera que las instituciones encargadas para combatir la criminalidad están penetradas por pandillas de criminales y delincuentes que aprovechan el uniforme y la autoridad para protegerse y acometer todo tipo de atropellos y hechos delictivos en contra de la población indefensa.
      
La situación se torna todavía más difícil, si se toma en cuenta que las máximas autoridades de la Nación, hoy día en su función de gobernar, se han desconectado de la teoría del desarrollo, que sería la vía para restablecer una sociedad en capacidad de promover el bienestar de la gente y eliminar la “anomia social” provocada por una estrategia de gobernabilidad que solo se ha concentrado en el “crecimiento de la economía” y en una gobernabilidad fundamentada en el “clientelismo patrimonialista” y oportunista de una clase gobernante motivada fundamentalmente por su ascenso en la escala social.
      
Bajo esas orientaciones disfuncionales, la solución a la criminalidad y de tantos casos horrendos que se vienen produciendo, se hace imposible porque no se tiene un entendimiento sistémico del fenómeno y no se ataca el problema mediante una estrategia institucional integral y también global del desarrollo.   ¡Compleja y lamentable situación, y penosa solución!(hasta aquí).
   
Que vergonzoso, que triste, que doloroso drama este, el de la niña violada y asesinada por estos menores que, además, eran sus vecinos. Vamos, en verdad, por mal camino.

Seguimos en combate!