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Una revolución judicial

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  miércoles 6 julio 2016

Hoy, cuando los pueblos tienen parte del poder de decisión, el dominicano debe empoderarse y mediante el plebiscito o cualquier fórmula, reclamar una revolución judicial, para evitar que la delincuencia se lleve de encuentro a la sociedad.

El gobierno perdió la batalla frente a este flagelo, y la justicia continua indiferente ante el drama que vive la gente buena, que lucha por la superación, donde la inseguridad campea por sus fueros, sumiendo al país en el pánico colectivo.

Para enfrentar la delincuencia con éxito, debe involucrarse a la sociedad, y cambiar los métodos policiales, dejando a un lado las ejecuciones extrajudiciales, tanto de la Policía, como de la población y sus linchamientos.

Por eso, creo que se impone una revolución judicial, pues si el Estado no tiene de aliados a la Justicia, partidos políticos, iglesias, juntas de vecinos, sindicatos y organizaciones profesionales, es imposible recobrar la paz perdida.

Resulta una quimera creer, que sin control efectivo de las armas por parte del gobierno, país alguno pueda vivir sin los sobresaltos de la delincuencia, y el mejor ejemplo es Los Estados Unidos, y las ejecuciones sumarias que se registran periódicamente.

De no tomarse medidas objetivas desde las instituciones llamadas a velar por la seguridad ciudadana, la policía, como organismo represivo, no tendrá otra herramienta que los “intercambios de disparos” para enfrentar estos hechos.

Causas: Grandes ciudades convertidas en cinturones de miseria, un activo, que sólo beneficia al activismo político, donde se encuba el mayor grado de criminalidad, por falta de políticas encaminadas a contrarrestar los delitos.

La República Dominicana pasó de puente para tráfico de drogas, a mercado de consumidores, y los adictos hacen lo que sea, para mantener sus vicios, y por eso nadie duda que asaltos, robos y atracos estén relacionados con esa práctica.

Delincuentes motorizados aterrorizan a la ciudadanía, pero ninguna autoridad se toma la molestia de proponer un plan que regule el uso de motocicletas, mientras la gente sigue siendo asaltada y asesinada por ellos, a plena luz del día.

Su última escalada criminal, es las constantes muertes de turistas en Bávaro, Puerto Planta y Samaná. Por nuestra hospitalidad, muchos de ellos se quedan a vivir entre nosotros, pero de repente han comenzado a experimentar una especie de pesadilla con la delincuencia, que los asesina para robarles sus bienes.

Esto ha ido demasiado lejos, videos en las redes sociales muestran cómo pequeños comerciantes, banqueros y ejecutivos de instituciones son asaltados y ultrajados por la delincuencia, lo que nos hace deducir que el país vive una epidemia delincuencial sin precedentes, por la falta de justicia.

Si la ciudadanía no exige una revolución judicial, y demanda enfrentar con responsabilidad ese mal, la inversión privada, sobre todo, extranjera, se alejará y caeremos en un estado de inseguridad de impredecibles consecuencias.

Es tiempo de exigir jueces comprometidos con la sociedad, que apliquen todo el peso de la ley a los delincuentes, de lo contrario, los extranjeros dejarán de escoger como destino a una nación, donde mostrar progreso significa riesgo de morir.

alex15958@hotmaiI.com

                                                                 Twitter, @alexalma09