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El triste papel de Almagro sobre Venezuela

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  sábado 4 junio 2016

Todo el mundo en el Caribe, América Latina y diría que hasta más allá, conoce el papel que  ha jugado y juega la tristemente célebre Organización de Estados Americanos (OEA), sobre todo cuando se trata de gobiernos progresistas y revolucionarios. Los ejemplos sobran por montones.
   
Las dominicanas y dominicanos vivimos “en carne propia” la intervención “de este ministerio  de colonias”, como se le llama despectivamente, durante los aciagos días de la revolución de 1965. Bajo su égida, se justificó la llegada de 42 mil marines de USA  el 28 de abril.
   
De aquellos años hasta estos días  ha sido bastante el tiempo que ha transcurrido. Y pese a que todo ha ido cambiando en el mundo, en lo que respecta a la OEA estos cambios, para mí, no acaban de llegar.
   
Veamos lo que actualmente acontece. El secretario general de este “ministerio de colonias”, Luis Almagro, ha lanzado una iniciativa para aplicar una supuesta Carta Democrática a Venezuela, con lo que hace  causa común con los terroristas y subvertidores del orden de la oposición, los cuales cuentan con el claro apoyo de EEUU.
   
En estos esfuerzos a Almagro “se le ha visto el refajo” ya que ha sido muy insistente contra Venezuela y su presidente Nicolás Maduro, con quien hasta se ensalzó  en una polémica pública, faltándole el respeto a su cargo y al mandatario venezolano.
   
Este artículo lo tenía hace días en el tintero. Pero, por  coincidencia, este jueves me encontré con una interesante exposición sobre el tema en El Caribe bajo la firma del colega Nelson Encarnación, al cual felicité  vía correo y lo hago de nuevo.
  
 En su columna “VISION GLOBAL” Encarnación, bajo el título “Inefable Almagro”, emite algunas consideraciones sobre este triste personaje de la historia, los cuales he querido compartir con las lectoras y lectores de esta Trinchera. Aquí va:
   
El señor Luis Almagro aprovechó la coyuntura de haber sido canciller del presidente uruguayo José -Pepe-Mujica para agenciarse el empleo de secretario general de la Organización de los Estados Americanos, cargo al cual arribó con la aureola de ser un pensador de izquierdas.
   
Muchos de los países que se alinearon con él lo hicieron convencidos de que un funcionario de Mujica no podía ser un canalla de tomo y lomo, pues el emblemático presidente lo habría echado de su lado, no sin antes dedicarle algunos de los calificativos que suele utilizar el exguerrillero tupamaro.  Sin embargo, una vez en posición del cargo continental, Almagro se despojó del ropaje de progresista con el que había logrado engatusar a propios y extraños, cubriéndose de su verdadera vestimenta: la de canalla al servicio de los peores intereses que siempre han afectado a nuestra región.
   
Almagro es un sujeto poco confiable. El tiene doble rasero para medir situaciones similares.
 
Tiene uno para evaluar lo sucedido en Brasil con el golpe a Dilma Rousseff disfrazado de “mecanismo institucional”, y tiene otro para enfocar el caso Venezuela. Su documento de 132 páginas para activar la Carta Democrática de la OEA lo sitúa en una posición beligerante contra la administración venezolana y de prestanombres de otros intereses para tratar de derrocar un Gobierno legítimo como el de Maduro.
   
Tan legítimo como la Asamblea Nacional de la cual pretende ser sombrilla, pues ambos poderes surgieron de procesos electorales. Una carta de 132 páginas es algo extravagante que solo lo hace alguien que no tenga oficio o que quiera verter su odio visceral contra el régimen chavista, como es el caso del señor Almagro.
   
La insistencia de Almagro en litigar contra el chavismo y asumir la posición de que solo un referendo revocatorio contra Maduro salva la situación venezolana, le descalifica para abordar el conflicto como un mediador neutral como debe ser el principal ejecutivo de la OEA, cuya importancia continental es ya muy relativa, precisamente por actitudes como esta.
   
¿Dónde está la ruptura del orden constitucional en Venezuela? Solo en la cabeza de Almagro. El Gobierno chavista se sustenta en quince procesos electorales limpiamente competidos entre presidenciales, referendos, plebiscitos y otras modalidades con participación masiva del pueblo venezolano.(Hasta aquí).

Seguimos en combate…hasta la victoria siempre!