Ultima Actualización: miércoles 15 agosto 2018  •  07:00 PM

La democracia brasileña

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 25 abril 2016

Magnificando escándalos de corrupción en instituciones descentralizadas del Estado, un grupo de congresistas poco honorables de Brasil, tiene a la presidenta Dilma Rousseff, en capilla ardiente, a punto de cantarle el “réquiem”.

Este país ha salido ileso de acciones antidemocráticas como esta, pero lo mismo no puede decir su economía, y dicho proceso puede ser otro de esos que los pueblos sólo conocen de sus dimensiones, cuando los efectos les golpean.

Una conspiración orquestada por sujetos al servicio del oscurantismo, perversidad, y la corrupción, nueva vez se propone poner fin a un mandato del pueblo en las elecciones, sin importar el corto margen con el que fueran ganadas.

Pero, ¿Quiénes en el Congreso brasileño tienen en sus manos el destino de la Democracia? Veamos, Renan Calheiros, presidente del Senado, aceptó soborno de la estatal Petrobras, de seis millones de dólares, en 2006.

Se le atribuye también, el pago de US7.500 dólares, para implantarse 10 mil pelos en su cabeza, por la calvicie. Tampoco es el único, entre sus colegas, hay más de un 60% denunciados por crímenes y otros delitos, dice la ONG Transparencia Brasil.

La democracia brasileña está en mano de este tipo de ciudadanos, que buscando tapar sus andanzas corruptas y criminales desde el poder, se prestan a hacerle el juego a quienes apuestan a llevársela de encuentro.

Este caso tiene la particularidad, que a la presidenta brasileña le tienen cuatro candelabros ardiendo, dizque por corrupción, y quienes la juzgan, no pueden tirar la primera piedra de Jesús, ni les han comprobado actos impúdicos.

¿Quiénes la cuestionan? Congresistas condenados por conducir borrachos, acusados de lavado de activos, evasión de impuestos, y malversación de fondos. Esos antecedentes los descalifican, porque lo único que buscan es salvar el pellejo político.

Frente a ese panorama, la mandataria Rousseff, Brasil y su democracia están en la cuerda floja, pues hablamos de gente que recibe presión de la ultra derecha, para que rompan el orden constitucional, so pena, de condenarlos por sus infames actos de corrupción en lo que han incurrido.

Entre ellos, están los que tienen juicios por fraude electoral, violación de Derechos Humanos, corrupción, y como si fuera poco, intentan ponerse el traje de antidemocráticos, provocando un golpe de Estado, a través de un Congreso carcomido por la inmoralidad.

Por ejemplo, Eduardo Cunha, vocero de los diputados, es juzgado por el Tribunal Supremo de Brasil, por haber recibido 40 millones de dólares en sobornos. De formación religiosa evangélica y economista, también acusado de lavado de dinero a través de su iglesia, o sea, amasando fortunas mal habidas en nombre de Cristo.

Si fuéramos a describir paso a paso el pasado de los que han decidido y los que tienen en sus manos el futuro de Dilma, Lula y el PT, cientos de páginas no serían suficientes, y falta por analizar el pasado del vicepresidente, Michel Temer, principal conspirador, acusado de compra ilegal de Etanol, y otras barbaridades. 

En conclusión, más del 60% de 594 congresistas de Brasil, enfrenta cargos por corrupción, sobornos, fraude electoral, deforestación ilegal, secuestro y homicidios, según Transparency Brazil, institución que investiga casos de corrupción, y es en esas manos que descansa la democracia brasileña en estos momentos. ¿Qué le parece?

alex15958@hotmail.com

Twitter, alexalma09