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En las campañas vamos madurando

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 4 abril 2016

Una campaña electoral es el proceso por el cual los partidos políticos con sus candidatos buscan conquistar el apoyo del electorado para lograr cargos públicos. La próxima en nuestro país culminará el 15 de mayo.

Los que hemos vivido varias campañas electorales, no podemos negar que las últimas han sido de las más decentes de nuestra historia. Y entre todas, la actual. No es que hayamos superado nuestras deficiencias  en estos períodos, pero nuestro comportamiento es cada vez más adecuado.

Recuerdo que hace décadas las campañas electorales constituían un matadero.  En las marchas, mítines y caravanas siempre había muertos y heridos, pues el enfrentamiento entre los simpatizantes de los partidos políticos era violento, donde las armas blancas y de fuego se hacían sentir.

En muchas familias hubo luto producto de la intolerancia  y de discusiones estériles. Tampoco hubo sanción para los agresores, pues a las víctimas las llamaban “muertos de campaña”, y todo se quedaba así.

También el lenguaje era en ocasiones hasta salvaje. Las cabezas de grupo lanzaban muchas veces fuego por la boca, promoviendo el odio y la intriga.

De igual manera, la denominada “campaña sucia” era lo común. Se inventaba de todo con tal de desacreditar al contrario (ahora se hace con menos intensidad), se publicaban páginas ofensivas, se manipulaban opiniones, se lanzaban embustes… En fin, no había límites para el agravio.

La familia dominicana quedaba dividida por colores y por pasiones a veces sin sentido, lo que todavía perdura en algunos sectores.  Las nuevas generaciones no vivieron esa época complicada. Nacieron cuando la actividad política, al menos en ese aspecto, se hace con razonabilidad.

Sin dudas, nuestro liderazgo político nacional y local ha madurado en cuanto a la forma de hacer campaña electoral se refiere. Quizás en otros aspectos el cambio no sea tan evidente.

Ahora las campañas electorales se hacen en un clima de paz y de respeto a los contrarios.  Aun cuando alguien se extralimita, no lo hace con la agresividad de antes. Es más, el político que hoy se exprese sin mantener la altura en el debate, es mal visto, no llega, su discurso surte un efecto distinto al que pretende.

Ojalá sigamos así, por el bien de nuestra democracia y de la armonía en nuestro pueblo.