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Diplomacia y Agenda Gay

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 14 marzo 2016

El mundo en toda su manifestación obedece al cambio continuo, y la diplomacia no está fuera de este contexto, pero desconocía, esta pudiera ser usada única y exclusivamente para una agenda homosexual.

Nadie en su sano juicio, discriminaría a ninguna persona por la condición sexual, racial, ni cultural, pero resulta inaceptable, que esta función sea usada para esos propósitos. Pues por cómodo que se sienta Mr. James Wally Brewster siendo tal, debe respetar a quienes no desean serlo.

Su satisfacción como hombre que prefiere hacer el rol de mujer, no es un ejemplo que todos deseamos seguir, y si eso no es condenable, tampoco debemos permitirle usar a nuestros niños y adolescentes para esas malsanas intenciones.

Aunque no es diplomático de carrera, y su fama bien o mal ganada ha estado relacionada con la defensa a grupos gay, por lo menos, debería esforzarse por parecerse a un embajador, preocupado por ensanchar las relaciones entre su nación y la que hospitalariamente lo recibe.

Seguir los ejemplos de representantes de naciones tan poderosas como Los Estados Unidos, que a pesar de tener su modo particular en lo sexual, prudentemente respetan valores y políticas de una nación que tiene bien definido el camino a seguir.

No formo parte de quienes en nombre de Cristo, o de Dios, descalifican su orientación sexual, pues tanto Dios, como Cristo, nunca sería homofóbico, porque ante Dios, no es que seamos iguales, como dicen, por el contrario, diferentes, y esa particularidad es lo que debemos respetar de los demás.

Se critica, cuando una prostituta alardea mucho de su condición, por entender no ayuda a elevar los valores, pero resulta asqueante, se use la diplomacia para tratar de imponerle a la sociedad una agenda homosexual.

La homosexualidad no es desviación, y menos enfermedad, es simplemente una condición, existente desde la aparición del hombre, lo indignante es, que sus promotores apuesten a estrujárnosla a quienes no queremos ser pájaros o maricones, como dice el pueblo.

Eso le está generando el repudio de un pueblo, que jamás ha aceptado de afuera vaya nadie a imponerle inconductas. Aunque siempre el embajador ha defendido esa causa, pero, ¿Cual es el mensaje que intenta llevarle a los que todavía no tienen la capacidad de definir su inclinación sexual en nuestras escuelas?

En cualquier país respetado, el Estado le hubiese dado plazo para abandonar su territorio, por intentar influenciar a escolares a la homosexualidad. Respeto a aquellos que nacen homosexuales, pero repudio a quienes por actos meramente corruptos, y de mentes frustradas, asumen esta condición.

Por lo visto, para el señor embajador, todo aquel con una orientación sexual diferente a la suya está equivocado, porque sólo eso justifica su afán exhibicionista, como si quisiera que todos formemos parte de su orgullo gay.

Raras veces hemos visto a embajadores ir a los medios de comunicación con sus esposas, tenemos damas que hacen esas funciones, y tampoco las vemos auxiliadas de sus parejas, pero el representante estadounidense se aparece con el marido, como parte de un afán por mostrar su condición.

Entonces, no se trata de puros ruidos, señor embajador, es la voz de una nación que exige respeto a sus valores, sin importar esa agenda particular de su quehacer homosexual dentro de la diplomacia en la tierra de Duarte.  

alex15958@hotmail.com

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