Ultima Actualización: lunes 18 junio 2018  •  10:00 PM

Juan Pablo Duarte y la lucha independentista

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  miércoles 10 febrero 2016

“Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio, hoy que hombres sin  juicio y sin corazón, conspiran contra la salud de la Patria”- Juan  Pablo Duarte

Con la celebración del 203 aniversario del natalicio del fundador de nuestra nacionalidad, el Patricio Juan Pablo Duarte Diez, el 26 de enero, se inician los actos conmemorativos al “Mes de la Patria”, el cual culmina el 27 de febrero, día que celebraremos el 172 aniversario de nuestra Independencia Nacional.
   
Ese día y mes, pero del año 1844 Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez, acompañados de un puñado de jóvenes valientes, armados de valor y de fervor patriótico, lograron nuestra anhelada Independencia de la República de Haití, la cual, desde 1822, mediante una sangrienta intervención militar, había sometido a nuestro territorio al más cruel dominio y esclavitud.
   
Luego de lograda la separación del yugo haitiano, Duarte y los Trinitarios fueron objetos de persecución, encarcelamientos, destierros y fusilamientos, como el de Francisco del Rosario Sánchez y María Trinidad Sánchez, por parte de Pedro Santana, quien deseaba que nuestra nación fuera anexada a otra potencia extranjera.
   
Hoy, Duarte, los Trinitarios y la Patria, de nuevo nos convocan a mantener viva la llama ardiente de la libertad, de la independencia, del arrojo y del sacrificio de cada uno de ellos,  para dejarnos una Patria libre y soberana.
   
Nunca como ahora se hace tan necesario mantener viva la figura del artífice de nuestra nacionalidad, del dominicano más ilustre, ejemplo de entrega, de desprendimiento, que  sacrificó todos sus bienes materiales y el de toda su familia para ponerlos al servicio de la patria y de la lucha independentista; ejemplo de perseverancia, de honestidad y transparencia; constitucionalista y municipalista a carta cabal; servidor público y militar ejemplar. Un hombre fuera de serie que se adelantó al tiempo que le tocó vivir.
   
Hoy nuestra amada Patria transita por    un momento estelar y trascendental pues parte de las causas por las que Duarte y los Trinitarios tuvieron que sufrir todo tipo de vejámenes, persecución, prisión y el más cruel de los destierros, las mismas causas por las que él tuvo que morir en el abandono, lejos de la tierra que lo vio nacer y en la más espantosa pobreza, aún continúan latentes.
   
La Cámara de Cuentas de la República se une a las celebraciones y a los homenajes al más ilustre y célebre de todos los dominicanos, que actuando con la honestidad y la transparencia que siempre lo caracterizó, nos dejó como legado la primera Rendición de Cuentas que conoció el país, cuando entregó un informe histórico a la Junta Central Gubernativa aquel 12 de abril de 1844, dando a conocer en qué había gastado parte del dinero que se le había entregado como Jefe del Ejército Nacional, para  una jornada en el sur de la República, devolviendo al erario público la parte no utilizada.
   
Ante casi una total ausencia de una cultura de rendición de cuentas, consideramos que el más grande homenaje que los dominicanos debemos rendirle al Padre de la Patria, el mayor monumento que debemos construir en su memoria, a la Patria, a sus héroes y a sus símbolos, no sólo durante el mes dedicado para estos fines, sino, durante todo el año, es que cada funcionario público, cada ministro, director, alcalde, legislador y todo aquel que reciba recursos del Presupuesto Nacional, imite su ejemplo.
   
Que se actúe siempre con la debida transparencia, honestidad y con vocación de servicio en cada uno de sus actos, rindiendo cuentas al país, tal como él lo hizo cuando le correspondió ejercer esas funciones, sin que existiera una ley ni nadie que se lo exigiera.
   
Rendir Cuentas no es más que informar y dar a conocer al país la cantidad de recursos y las fuentes de dónde provienen los mismos; cómo y para qué fueron recibidos; en qué, cuándo, cómo y dónde fueron invertidos y si se hizo atendiendo a las necesidades y al reclamo de la ciudadanía, no a intereses personales.
   
El ejemplo de Duarte y de todos los que junto a él lucharon por dejarnos una patria libre de toda potencia extranjera, tenemos que aplicarlo en cada uno de nuestros actos públicos y privados, transmitírselo a nuestros hijos, nietos y a todos los jóvenes, sobre todo, en estos momentos en que prevalece una gran inversión de valores, una doble moral, uso indebido de los recursos públicos, sin que se rindan cuentas, pero sobre todo, por la no aplicación de un régimen de consecuencias.
   
Si así lo hacemos, el sacrificio y el martirio sufrido por el Padre de la Patria y el grupo de Trinitarios, no habrá sido en vano. De lo contrario, su sacrificio no valió la pena, para que hoy disfrutemos, en democracia, de un país libre e independiente.

El autor es Contador Público Autorizado, CPA  Miembro de la Cámara de Cuentas de la República