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¿Te gusta juzgar a los demás?

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 8 febrero 2016

Hay personas que gozan denostando al otro. Cuando las escucho me siento incómodo. Mis oídos se estremecen y trato de apartarme. Una palabra de aliento puede determinar para bien el futuro de alguien, al igual que una frase de odio puede atrofiarle el porvenir, en especial si son niños o jóvenes. Por ello, debemos ser cuidadosos al expresarnos.

Trato de no juzgar la conducta humana, salvo que sea para algo agradable, que promueva el bien y el desarrollo del receptor. Debemos respetar las diferencias accidentales que todos tenemos, que por el hecho de ellas existir nadie es superior a nadie.

Hace tiempo fui juez de los tribunales de la República. Cuando me llegaba un caso, trascendente o no, pensaba: “¿Y quién soy para establecer cuál de las partes es culpable o inocente? ¿Acaso tenía condiciones extraordinarias para en un santiamén certificar de qué lado estaban los principios? ¿Y si me equivocaba?”.

Sabía que mi decisión podía ser determinante en la vida de un trabajador y de su familia, o motivo para que un pequeño negocio quebrara, sufriendo así el empleador y todos los que dependían de él. En mis manos estaba el futuro de muchos. Sólo trataba de cumplir mi deber, a sabiendas de que podía fallar, pero siempre actuando de la mejor buena fe, que eso era (y es) lo importante en la vida.

Lo triste era que en ocasiones imponer la ley no necesariamente implicaba aplicar justicia, pues un tecnicismo derrumbaba los argumentos de quien yo creía tenía la razón, lo que era aún más doloroso. ¡Cuántas veces me encontré obligado a condenar a una persona noble e inclinar la balanza a favor de un farsante!

A pesar de estas meditaciones, las que trataba de llevar a la práctica, cometí errores. Hubo casos en los cuales, luego de analizar todo con detenimiento, concluía que mi sentencia no fue la adecuada. Y eso me llegaba hondo, a pesar de que siempre busqué tener un caparazón en mi corazón.

Por ello prefiero evitar a los se consideran superiores, a esos que juran que lo que expresan es palabra de Dios. Seamos humildes y tolerantes en nuestras misiones, y prudentes al juzgar al prójimo, pero firmes al hacerlo con nosotros mismos.