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¿Qué democracia queremos?

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 10 noviembre 2015

A los dominicanos nos han vendido la idea de que lo que actualmente vivimos es el producto por lo que este pueblo ha luchado y que realmente es la democracia por la que hombres y mujeres de ideas disimiles han sacrificado sus vidas.
   
A los dominicanos se nos ha vendido la idea de que la proliferación de partidos.  Así como de la división territorial, en secciones, paraje, municipios y provincias es para favorecer a las grandes mayorías y que los problemas sociales y de vida, le sean resueltos de forma más directa.
   
A los dominicanos nos han vendido la idea, de que mientras mayor número de regidores, alcaldes, diputados y senadores; es mejor la representación y es sinónimo de una democracia fuerte, legitima y sana.
   
A propósito de todo lo indicado anteriormente, la semana pasada la socióloga, Rosario Espinal, escribió un artículo titulado: “La plaga”, haciendo unas comparaciones del costo de nuestros legisladores y de la forma de división que tenemos, acorde a otras naciones. Me pareció interesante para que se pueda notar, lo que pagamos los dominicanos por un democracia muy costosa, no sólo en término económico, sino en la medida de lo que recibimos por el sacrificio y esfuerzo que ha tenido que realizar este pueblo para estar recibiendo lo que hoy tiene.  Veamos.
  
 “El 15 de mayo de 2016 se elegirán el presidente y vicepresidente, 32 senadores, 190 diputados, 20 diputados al PARLACEN con suplentes, unos 155 alcaldes y vicealcaldes con alrededor de 1,200 regidores y suplentes, unos 250 directores de juntas municipales y vice-directores con más de 700 vocales. En total, más de 4,000 cargos electivos”.
   
“Las elecciones dominicanas se han convertido en una gran compra y venta entre partidos y entre los partidos y la ciudadanía”. “Por eso se hundió el PRSC y ahora el PRD. El PLD reina porque dispensa favores a unos 15 partidos y a cuchumil movimientos de apoyo”.
   
“La República Dominicana no necesita 31 provincias y el Distrito Nacional con 32 senadores, ni tampoco 190 diputados. Costa Rica, por ejemplo, tiene más territorio que República Dominicana y sólo tiene 7 provincias, su sistema legislativo es unicameral (no hay senado), y la Asamblea Legislativa sólo tiene 57 diputados”.
   
“En promedio, un diputado costarricense representa alrededor de 84,200 personas, mientras un diputado dominicano representa alrededor de 54,600; y si combinamos diputados y senadores, cada legislador dominicano representa en promedio unas 46,500 personas. Costa Rica tiene 27 municipios, mientras República Dominicana tiene 155, con su consecuente nómina inflada de empleados municipales”.
   
“El aumento en la cantidad de provincias y municipios se justifica generalmente con el argumento de que en circunscripciones pequeñas hay más democracia porque hay más cercanía entre representantes y representados”. “Este argumento es falso en países como República Dominicana con una fuerte plaga clientelar”.
  
 “¿Están los dominicanos mejor representados en el Gobierno que los costarricenses porque hay más funcionarios electos? ¿Son los indicadores de bienestar social en República Dominicana mejores que en Costa Rica?”  “No. Costa Rica sobrepasa a la República Dominicana en el índice de desarrollo humano, aunque Santo Domingo sobrepase a San José en grandes obras de infraestructura como torres, avenidas, túneles, elevados y el Metro”.
   
“La descentralización ineficiente no resuelve los problemas sociales. Por eso tantas comunidades dominicanas protestan antes las carencias de agua, luz, servicios de educación y salud, la basura que se acumula y la delincuencia que azota. Siguen esperando que el Gobierno Central resuelva porque los gobiernos locales fracasan”.
   
“Elegir es un derecho democrático fundamental. Lo negativo es justificar la ampliación del funcionariado público argumentando democracia. Ellos no traen más democracia; expanden el clientelismo y la corrupción, y hacen el Estado más dispendioso e ineficaz”.
   
Viendo esto, se pueden extraer varias ideas.  Que la creación de más municipios y provincias, no significa que habrá mayor democracia, ni dará mayor fortaleza, mucho menos significará que aquellos habitantes donde se realice, sea cierto que es para mejorar sus condiciones de vida.  El hecho de que lo que el pueblo dominicano paga por sus supuestos representantes, más la burocracia y el clientelismo, no se corresponde con lo que hoy recibe a cambio en aspectos sociales y su calidad de vida.  Es simplemente, para seguir manteniendo un Estado que a medida del tiempo sigue creciendo para mantener la politiquería de los partidos que arriban al poder.  
   
Debemos preguntarnos los dominicanos en algún momento: ¿Si la democracia que nos dicen que tenemos, es la que deseamos seguir padeciendo?   O necesita de cambios reales y profundos y que no solo sea en beneficio de los partidos políticos que mediante acuerdos que reflejan conchupancia, como sucedió en Venezuela entre Adecos y Copeyanos y en otros países latinoamericanos.  O deseamos una democracia en la que exista una real representación y que el crecimiento económico que resulte se convierta en un verdadero desarrollo integral para cada habitante de este país, que aspira a vivir bajo un esquema donde prime: la decencia, el orden organizado, que imperen las instituciones, no los hombres, que se la dictadura de la ley, no de los partidos, la que domine.  Eso no parece tan difícil, sin embargo, resulta  una quimera en un sistema que hasta ahora ha estado construido para las minorías y no para las grandes mayorías.