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Un tinglado mafioso

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 5 octubre 2015

El Estado dominicano es un cuerpo putrefacto, compuesto por un tinglado mafioso, que le hace brotar pus a borbotones. Una espiral mafiosa, amparada en la actividad política. Lo sucedido en La OISOE muestra la corrupción como la peor lacra de la sociedad.

Donde convergen buitres y hienas, en procura de carroña para engordar su pobre ego. El suicidio de David Rodríguez, retrata de cuerpo entero el derrotero moral de los que administran las cosas públicas, que esta no está estructurada para gente honrada.

A donde cada gobernante tiene sus narcotraficantes y corruptos preferidos, y el presidente Medina no escapa a esto, pues el rumor público lo relaciona con Francisco Alburquerque Fortuna, considerado uno de los mayores narcos del Caribe.

Su nombre apareció recientemente en la prensa, visto en territorio haitiano, acompañado de funcionarios civiles y militares, como la mayor muestra de que sigue activo en sus negocios de drogas, protegido por el mismo poder mafioso que llevó a la muerte inesperada y violenta al joven arquitecto romanense.

Por eso, no es casualidad que en los últimos años, de acuerdo al Departamento de Estado, se haya multiplicado el tráfico de cocaína desde esta zona, porque hasta un protegido como él, no llega el brazo de la justicia que debería juzgarlo.

A pesar del dolor de la familia del malogrado profesional de la construcción, el estrangulamiento económico al que lo sometió la corrupción del gobierno, deja al desnudo cómo se maneja el Estado dominicano.

Si no hubiese tomado un baño de la OISOE para el suicidio, nadie se entera de las andanzas del ex director, Miguel Pimentel Kareh, aún sabiendo el país que no es su primer escándalo, y nunca ha ido, ni irá a la cárcel, porque las prisiones dominicanas sólo están hechas para quienes se roban un pollo.

Es el primer suicidio del que tiene conocimiento la nación provocado por el chantaje y extorsión de empleados oficiales. Pero, cuántos más les antecedieron sin que trascendieran las causas, pues la corrupción tiene tantos padrinos poderosos que hechos como este sólo así salen a relucir.

Si acorralado por sus verdugos se suicida en su casa o en otro lugar, nadie se entera de la causa. La Policía hubiese dado su informe sobre el caso sin mayor explicación. Pero también debió hacerlo así, para que el Colegio de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores se enteren del drama de sus afiliados con funcionarios delincuentes.

El mayor acto de irresponsable del CODIA, quien mejor que nadie conoce de las penurias que viven sus miembros, sometidos a todo tipo de perversidad por parte de políticos que tienen al Estado como su mejor forma de hacerse ricos con la corrupción.

Ahora se enteró el gremio, que suplidores y contratistas están a diario sometidos a un vulgar chantaje, para poder recibir el dinero adeudado por el gobierno. Pero es que eso se maneja en el más lúgubre secreto, porque si una obra cuesta un millón de pesos la sobrevaluan a un monto doble o triple, para repartirse el dinero del pueblo.

Los ingenieros saben, que el Estado es pícaro, mala paga y tramposo, pero viven haciendo negocios con el gobierno, formando parte del tinglado mafioso que le roba la dignidad a personas honradas, como al arquitecto David Rodríguez García.

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