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Que se enfrente a las mafias en el Estado

Publicado por Redaccion Diario55  |  Editorial |  martes 29 septiembre 2015

La muerte del arquitecto David Rodriguez ha generado un revuelo que sacude muchas instituciones del Estado, ante las claras evidencias de de la existencia de mafias que buscan beneficios a costa de los contratistas y suplidores.

Era un secreto a voces que en muchas dependencias públicas tanto en contratas como en compras existen funcionarios en diferentes niveles, que manipulan para lograr beneficios en forma irregular.

El caso dramático del suicidio del arquitecto David Rodríguez, no es más que tocar fondo en un problema que viene desde lejos, y donde un profesional tiene que pagar con su vida para que la sociedad reaccione ante tantas indelicadezas.

Un hecho doloroso que ha obligado a varios funcionarios de las dependencias que mas construyen en este país a dar la cara, para tratar de tranquilizar a una opinión pública que reclama acciones contra esas estructuras de vivos que se lucran en forma indebida.

En la administración pública para contratistas y suplidores cobrar sus deudas y compromisos es un suplicio, ya que se valen de mil formas para retrasar la entrega de los recursos, llevando la angustia y el dolor a los clientes del Estado.

Es ahí donde se crean las condiciones para jugar con la desesperación de los afectados y entonces negociar, ya que muchos se aferran al viejo dicho popular de que para todo perdido, algo ganado.

Resulta entonces que para cobrar lo adeudado hay que transarse por una suma mucho menor que la establecida y contratada y la diferencia, claro está va a los bolsillos de los inescrupulosos.   

En esa triste realidad se han visto y se encuentran cientos de personas en este país, lo cual lleva a salidas tan dolorosas como el suicidio de este joven profesional, motivo de este escándalo que debe servir como vergüenza, para muchos altos funcionarios de este país.

Esperamos que su sacrificio al menos sirva para desenmascarar a muchos y obligar a que esa práctica disminuya, ya que es imposible que en este contexto pueda desaparecer del todo.