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Una epidemia social

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 21 septiembre 2015

La República Dominicana vive una verdadera epidemia social, condenando al país a perder todo lo que significa paz, armonía y tranquilidad. Lo que pone al desnudo la fragilidad de un Estado que sólo sirve de botín para unos pocos enriquecerse.

Epidemia de apagones, barrios de la capital y pueblos del interior pasan días en la oscuridad, a las familias dañándoseles todo en las neveras. La llamada Democracia sólo ha servido para generar males sociales que parecen no tener soluciones.

Epidemia de atracos, la población vive sumida en un pánico colectivo, porque salir a las calles a trabajar es correr el riesgo de morir a manos de desalmados que no sienten nada de respeto por la vida, frente a una Justicia indolente. 

El dominicano combatió hasta decapitar la tiranía de Trujillo, pero ahora en nombre de la Democracia, los delincuentes tienen el control de la libertad de movimientos de las personas en peores condiciones que en los días de aquella dictadura.

Sin importar la edad, ni la condición social, la gente es asesinada en la intimidad de su hogar. Ejemplo, el empresario del transporte en Santiago, Reinaldo Sánchez. Mujeres ancianas violadas, y vejadas por una delincuencia desenfrenada que somete a la población a los peores crímenes de su historia.

Aunque funcionarios de Salud Pública niegan la existencia de una epidemia de Dengue, la cifra de muertos habla por sí sola, cerca de sesenta personas entre niños y adultos han fallecido, de acuerdo a reportes de prensa. No sabemos cuántos más deberán fallecer para que declaren una epidemia de este virus mortal. 

Los linchamientos, en menos de 72 horas varias personas fueron linchadas por la población, un fenómeno que nos lleva a pensar que estamos frente a otra epidemia ante la mirada indiferente de la autoridad competente. 

Entre estos hechos hubo un caso que pone de manifiesto hasta dónde la población se siente impotente ante los hechos de la delincuencia. En Punta, Villa Mella, esta semana pasada, moradores persiguieron a un joven que los tenía en zozobra robándoles todo.

Un sujeto que debía estar en la cárcel, ellos tuvieron que hacer justicia por sus propias manos, y de qué manera. Vivo, le rociaron gasolina y le pegaron fuego después de golpearlo con todo lo que encontraron a su paso.

Un acto execrable, pero hasta entendible, cuando sabemos que la sociedad ha sido dejada a merced de la criminalidad y la delincuencia. Esos linchamientos algún día deberán llegar hasta los responsables de haber dejado a la gente desamparadas.

Para completar el panorama, unos 27 ciudadanos que buscaban ganarse la vida haciendo limpieza en un túnel de la Presa Tavera-Bao, resultaron contaminados por bacterias mortales, ya tres han fallecido, y otros están en condiciones delicadas. 

A estos hijos de Duarte y Bosch, lo expusieron a la peor vulnerabilidad, sin cumplirse con ningún protocolo que garantizara sus vidas, a pesar de  que quienes autorizaron realizar dicha labor estaban conscientes de la peligrosidad del trabajo que realizarían. 

Pero claro,  nadie le explicará al país por qué tanto desatino contra la gente pobre que no quiere formar parte de la delincuencia. Esto desmiente la especie de que los dominicanos no quieren trabajar, para justificar la invasión de los haitianos, otra epidemia social que nos afecta grandemente.

 alex15958@hotmail.com

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