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SI, DON PEDRO, “HAY UN PAIS EN EL MUNDO”

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 10 septiembre 2015

Es verdad, don Pedro: “Hay un país en el mundo colocado en el mismo trayecto del sol y en un inverosímil archipiélago de azúcar y de alcohol”.

Es verdad, don Pedro: “Hay un país en el mundo sencillamente frutal, fluvial y material”

 Y además, agrego yo, sencillamente pobre y laborioso. Sencillamente bastante “sui géneris”.

Sinceramente superespecial.

Así como lo oye, don Pedro: sinceramente superespecial.

 

     En ese país, don Pedro, nada parece estar prescrito y todo parece válido; nada resulta extraño y todo puede suceder. La capacidad de asombro, don Pedro, hace tiempo desapareció en esta, su adorada tierra.

 

       En ese país, don Pedro, las leyes continúan “calladas y tristes”, vale decir, el mandato legal se irrespeta, poco importa y sólo se le confiere valor cuando favorece determinados intereses partidarios. De lo contrario se  intentará desconocerlo, rechazarlo, borrarlo o simplemente sustituirlo por medidas consensuales emanadas de una mesa de negociación.

 

       Ese, don Pedro, es el único país en el mundo donde se persigue que las conclusiones, medidas y acuerdos derivados de un diálogo se impongan por encima del precepto constitucional.

 

Ese, don Pedro, es el único país en el mundo donde engreídos ciudadanos ligados al partido en el  poder insultan, humillan o irrespetan a  la autoridad policial como si se tratara de muchachos que ningún respeto merecen.

Ese, don Pedro, es el único país en el mundo donde  un dirigente político tiene el poder de provocar el traslado de una dotación policial completa.

Este, don Pedro, es el único país en el mundo donde en las estaciones de radio se “relaja” o juega con el Himno Nacional, poniéndolo a sonar en cualquier momento como si se tratara de una simple canción popular.

Ese, don Pedro, es el único país en el mundo donde se idolatra al servidor público corrupto y al honesto se le llama “pariguayo”

Este es único país en el mundo donde al funcionario que ejerció durante cinco años lo liquidan hasta con medio millón de pesos, mientras que al humilde empleado que laboró durante treinta o más años lo mandan a su casa con no más de quince mil pesos y hasta con  menos de esta cantidad.

Este, don Pedro, es el único país en el mundo donde se modifica la Constitución de la República cada vez que su modificación favorece a determinados intereses políticos.

 Es verdad, don Pedro, “Hay un país en el mundo...” bastante “sui géneris” y superespecial, esta vez con siete millones “suma de la vida” / y entre tanto / cuatro cordilleras cardinales / y una inmensa bahía y otra inmensa bahía...”.

¿Cuál es ese país?, preguntarán unos. ¿Cómo se llama?, preguntarán otros.

Yo como usted, don Pedro, prefiero no decir su nombre, y como usted contestaría, en caso de que alguien quisiera saber cuál es esa patria:

 

                                    “No la busque,

                        no pregunte por ella.

                        Siga el rastro goteante por el mapa,

                        y su efigie de patas imperfectas.

 

                        No pregunte si viene del rocío,

                        o si tiene espirales en las piedras,

                        o si tiene sabor ultramarino,

                        o si el clima le huele en primavera.

                        No la busque ni alargue las pupilas.

                        No pregunte por ella...”