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CULTURA CHATARRA
Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 10 septiembre 2015

Cada Barbie, alta, delgada, rubia y de piernas largas… Cada ratón Mickey o pato Donald dibujados en las paredes de los jardines infantiles de la educación preprimaria… Cada halloween tiene más presencia que una celebración nativa… Cada camiseta con personajes fantásticos como Garfields y Pokemones… Cada pizza, hamburguesa o papitas fritas…Cada película o serie televisiva comercial…

            Estas y otras nos permiten acercarnos a  conceptos que nos han seleccionado  y van moldeando  nuestras vidas  porque es un fenómeno dirigido y compuesto de ideas de poco valor  o que nos sirven de muy poco…como la comida chatarra o basura. Ella nos aporta muy poco en sustancias nutritivas o saludables, y por lo tanto, nos provocan trastornos en nuestra salud  o conducta personal y social.

            Cultura chatarra o light es un proceso de transculturación que parece pero no es nada inocente que va cambiando rápidamente a cada niño o niña, cada hombre o mujer…son empresas de la gastronomía, de la educación, de la comunicación, de la política, que van provocando en los consumidores más “apetito y más sed” , para las inconductas, porque su esencia es  la ignorancia pero con envases bien presentados… por eso los niños y niñas se identifican más rápidamente con la cebra africana o con elefante de la india que con una avecilla nativa de nuestro país.

            Les atrae más la imagen y el formato de la lata o botella de coca-cola que un rico y nutritivo jugo criollo de tamarindo o guanábana. La cultura global que nos llega está llena de oportunidades de saber, pero no a costa del desconocimiento de nuestro entorno. Ciertamente el niño debe saber usar la “tableta” pero debe aprender a leer en libros y buscar respuestas en ellos. Hoy  en la Feria Nacional del Libro el atractivo es más chatarra, en el amplio sentido del término, que cultura del libro.

            Nuestros infantes saben de Los Pitufos pero muy poco de nuestros cuentos y leyendas…

            Por esa misma influencia el concepto de familia dominicana o de la solidaridad social se ha ido deformando…el desconocimiento por  todo lo que es nuestra identidad nacional, la patria por ejemplo, va trepanando nuestro cerebro.

            Un aprendizaje más equilibrado de nuestra cultura nos llevaría a un criterio y sentimiento de pertenencia de ella,  nos enseña hábitos, costumbres, qué es lo que debemos y no debemos hacer. Aprendiendo ese conjunto de recursos o valores nos vincularemos mejor con el entorno, lo cuidaremos en vez de dañarlo. Sembremos, si se quiere, árboles como el “Nin” o el “Piñón extranjero” pero sembremos por millones el mango, el cajuil y otras suculentas frutas…

            La cultura chatarra crece como la yerba mala, y malogra la buena. Va penetrando por casi toda nuestras instituciones y las va desordenando.

Hay chatarra judicial, salarial, eclesial, musical…y hasta política. Cada cierto tiempo acapara la atención nacional uno de esos personajes chatarra. Recientemente: El Querido.

La transculturación en estos tiempos resulta inevitable. Lo que hay que trabajar es nuestra cultura con calidad, con capacidad crítica, reflexiva…. Que sirva de contrapeso, de equilibrio. Tenemos un rico bagaje cultural que lo estamos desvalorizando. Nos estamos despreciando a nosotros mismos.        

La solución ha de ser general, integral, plena, sistemática y de calidad.