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El crítico transporte de la basura

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  miércoles 5 agosto 2015

La ciudad de Santiago se ha convertido en una metrópolis.    Una gran urbe donde transportar con eficiencia la basura no puede ser misión de analfabetos gerenciales, empíricos e improvisados. Es un territorio de más de 100 kilómetros cuadrados de casi un millón de habitantes, una urbe consolidada con tres grandes distritos bajo su dependencia, La Canela, Hato del Yaque y San Francisco de Jacagua y cuatro municipios en su entorno inmediato como Villa González, Tamboril, Licey y Puñal. Administrar la basura de Santiago es gestionar uno de los más peligrosos factores para mantener la salud pública, salvar cientos de niños menores de un año, proteger la calidad de vida y satisfacer la justa vigilancia de la ciudadanía.
   
Las redes sociales nos indican que la mala gestión de los residuos y la irregularidad del “bacheo” son los dos factores más importantes que crean una percepción negativa de la actual gestión del Ayuntamiento de Santiago. Sin embargo, debe saberse que de los 158 ayuntamientos, hace una semana fueron seleccionados 49 para realizarles una evaluación vía el Sistema de Monitoreo de la Administración Pública Municipal, donde el Ayuntamiento de Santiago quedó bien posicionado en el séptimo lugar con un 80.27. Los evaluadores fueron técnicos capacitados por la Unión Europea (UE) mediante el Programa de Apoyo a la Sociedad Civil y Autoridades Locales (PASCAL). Aunque no se valoró la gestión de residuos,  la puntuación evidencia las buenas gestiones que hace el cabildo en diversos aspectos. 
   
Al hablar de basura nos referimos a un tema crítico para Santiago. Sabemos que el Ayuntamiento ha logrado buenas intervenciones en otros puntos, pero la basura ha deteriorado significativamente la percepción de esta gestión municipal. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) demuestra con números la relación existente entre mortalidad infantil y cobertura de recolección de residuos de las ciudades y países de América. A mayor mortalidad infantil observada en una ciudad, peor se encuentra la recolección de los residuos sólidos. Los recién nacidos son los primeros afectados por una mala gestión. 
   
Es un hecho demostrado que para una eficiente y eficaz recolección de residuos sólidos, un transporte de la basura efectivo es una condición automática de éxito. Se conoce que 6 de cada 10 vehículos públicos o privados de transporte de la basura de Santiago están viejos y deteriorados, teniendo en promedio más de 10 años de mal uso. Con los motores dañados, goteando aceite, recipientes de basura dañados, protección exterior deteriorada y consumiendo casi el doble de combustible que deben gastar si tuvieran buen mantenimiento.  En Costa Rica, Ecuador y Jamaica que tienen ciudades comparables a Santiago, más del 75% de los vehículos son nuevos teniendo apenes 4.5 años promedio de adquiridos.
   
Los casi 30 millones de pesos mensuales y 360 millones de pesos anuales que maneja el Ayuntamiento de Santiago para servicios y la recolección de residuos, resultan escasos para lo que hay que hacer, peor aun si son operados como un botín de corsos y piratas para satisfacer contratistas improvisados. Si se quiere enfrentar el déficit asociado a la basura que es de unos RD$14-16 millones al mes, que registra la actual gestión por concepto de la recolección de desechos, todo el que tenga tres camiones y sea amigo del ayuntamiento no puede ser contratado para que oferte servicios, le pesen toneladas a discreción y le paguen primero con fines inconfesables. Desde pasadas gestiones hasta hoy, varios funcionarios municipales y regidores se vinculan pecuniariamente a empresas recolectoras, violando la ética pública.       
   
En Santiago todo se sabe, y si nos falta información, la cantidad y calidad de estudios internacionales realizados sobre el tema quizás sea suficiente para extrapolar y analizar críticamente aquí lo que hay que hacer con la basura. Aunque para tomar acciones exitosas se impone una mayor precisión sobre lo que acontece realmente con el transporte de residuos.
   
Una flota de camiones no certificada, heterogénea, diversa como malas y buenas unidades como la de Santiago, pero gestionada con normas de eficiencia, con cuadrillas armónicas, personal bien entrenado y protegido, con una ciudad zonificada para la recolección con rutas en orden y una lógica controlada por georeferencia es la mejor respuesta a cualquier déficit. Con razón nunca pudo funcionar bien la Corporación de Aseo Municipal de Santiago (CASA), pues una junta de directores con criterios como la que tenía CASA, iba a poner los “Ojos al Cristo” sobre quién recolecta bien y cuánto recoge cada unidad y cómo se retribuye el servicio ofertado.
   
Quizás el momento electoral sea inoportuno para las autoridades pero se debiera realizar una investigación operativa independiente del costo y eficiencia del servicio de recolección y disposición final de la basura del municipio de Santiago que le aporte cuanto antes a esta gestión, las recomendaciones de acción a tomar en lo inmediato. Quedan 12 meses para que esta gestión repita en la conducción del Ayuntamiento o lleguen nuevas autoridades, y en 15 días se puede tener un diagnóstico exacto que aporte información objetiva para ejecutar las acciones que haya que tomar.   
   
Valorar el pago de la nómina del personal de recolección, la eficiencia del saldo de cuentas, las rutas y programaciones, las características de los contratos, medir el tipo de pesaje de entrada y de salida de cada camión a Rafey. Validar el costo de recoger la basura a grandes productores de desechos como las corporaciones de industrias y centros comerciales. Evaluar quién desinfecta y fumiga los mercados y validar el costo y la especialización del manejo de los residuos peligrosos generados por hospitales y clínicas, es fundamental. En la otra colaboración seguimos.