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Viajando cien años después…

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 30 julio 2015

El mundo del teatro conmemora el centenario del natalicio de Arthur Miller (Nueva York, 1915-Connecticut, 2005), considerado como uno de los mejores dramaturgos del siglo XX. Escritor comprometido que supo trasplantar en sus obras teatrales los conflictos del ser humano de su época, a la vez que criticó la masificación creciente que arropaba algunas sociedades, particularmente, la estadounidense.

“Escribo acerca de los dilemas privados que se han convertido en calamidades públicas”.

            Cuando se produjo la Gran Depresión en 1929, colapsó la economía norteamericana, vale decir, el desplome de la Bolsa de Valores de Nueva York, la quiebra de los bancos y de la mayoría de las empresas e industrias de ese país, entre la que estaba la empresa textil del padre de Arthur Miller, totalmente arruinada, razón suficiente para cambiarle la clase social a la que pertenecía esa familia, y la obligó a mudarse en Brooklyn. Esta nueva situación influyó en la mente del joven Arthur, para entonces con catorce años de edad, y la reflejara posteriormente en su obra más popular: “La muerte de un viajante”, y, de manera sostenida, en otras obras suyas. En ella utilizó recursos extraídos de su entorno familiar y social, como es el caso del modelo de apartamento y la vida de los personajes.  

            La obra consta de dos actos y un réquiem, en la que un viajante y vendedor de profesión (Willy), comienza a preguntarse si ha logrado tener éxito los esfuerzos que ha hecho durante toda su vida, ahora que ha perdido su empleo. Descubre que en su vida existen más decepciones, oportunidades perdidas y sobre todo metas irracionales, que triunfos. Tiene una familia compuesta por su esposa, Linda, y dos hijos, Bifrf y Happy. Al intentar un acercamiento se da cuenta que su esposa aun lo ama, pero que ha sufrido toda la vida junto a él. Sus hijos, que en la infancia lo adoraban, ahora lo desprecian. Willy siente que la angustia lo consume y comienza a buscar con desesperación las causas de su fracaso vital, lo que lo lleva a perder su contacto con la realidad y queda sumido en la confusión. En la última escena, Linda se pregunta por qué no vino nadie a su funeral, y Happy seguirá el camino de su padre: el de los falsos espejismos, el de la mentira. (Sinopsis de E.R.).

            Esta  obra estrenada en 1949 tuvo un éxito extraordinario. Obtuvo dos premios: el Pulitzer de Teatro, y, el de la Crítica de York. Ganó seis premios Tony por el montaje realizado por Elia Kazan. En su estreno alcanzó las 742 funciones ininterrumpidas en la misma sala. Posteriormente recorrió el mundo y forma parte del repertorio mundial de compañías teatrales.

“El teatro es tan infinitamente fascinante, porque es muy accidental, tanto como la vida”.

            En “Las brujas de Salem” (1953) presenta un alegato contra la intolerancia y el puritanismo. En “Panorama desde el puente’ (1955) reprodujo el tema de los inmigrantes en Estados Unidos. Otros títulos: “El precio” (1968), “Rusia” (1969), “La creación del mundo” (1972)…

            El Royal National Theatre lo eligió como el dramaturgo del siglo XX. En 2002 recibió en España el premio Príncipe de Asturias de las Letras.

            Arthur Miller seguirá viajando más allá del centenario.