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Un esfuerzo más…

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 25 junio 2015

Recientemente terminé en las aulas universitarias una jornada de exposiciones orales con casi un centenar de estudiantes divididos en varios grupos y horarios distintos, y experimenté con pena  el progresivo deterioro que muestran los estudiantes de educación superior para  cumplir con los requerimientos mínimos de comunicar la temática asignada tanto aprendida como leída.

El caso no es nada nuevo pero se agrava con el tiempo.  Noté la dificultad de una lectura correcta, fluida y con sentido (el fraseo, la dicción, la entonación…). Cuando  trataban de establecer un símil era frecuente el uso del “cosismo” (esta cosa…), generalmente no lograban identificar el significado del concepto usado y otras herramientas básicas de la lengua…        

Todo esto plantea  nuevos desafíos, el principal, como incidirá esta deficiencia en el transcurso de sus estudios superiores. ¿Será este problema parte de la deserción o separación académica?  Hay que investigar con objetividad ese dato.

En ese contexto,  recordé aquella frase de Cicerón, pensador, orador y político romano que dice: “a hablar no se aprende hablando, sino leyendo”.

Durante las distintas intervenciones de aquellos jóvenes advertí  su vestuario actualizado, su figura física hace suponer que muchos de ellos dedican el tiempo necesario para practicar algún deporte, lo cual es muy beneficioso para la salud corporal, pero quizá no saben que el ejercicio del cerebro es la lectura, claro está repercutiendo positivamente en lo intelectual y cultural.

Veamos algunos aspectos físicos. El escritor catalán Emili Teixidor nos apunta  que la lectura es el único instrumento que tiene el cerebro para progresar, nos da el alimento que hace vivir al cerebro. (La lectura y la vida). Por lo tanto, debemos cuidarlo físicamente, y el libro es equivalente lo que es el balón en la cancha. Acaso saben que cuando se lee un libro “el hemisferio izquierdo de su cerebro está trabajando a alta velocidad para activar diferentes áreas”.

También se debe saber que especialistas como P. M. Lange recomiendan la lectura como método preventivo del alzheimer u otras enfermedades neurodegenerativas, también conocer los estudios realizados por Alexander Castro en la Universidad Católica Portuguesa en donde comparó los cerebros de personas analfabetas con los de lectores, verificó que los analfabetos oyen peor. En los analfabetos culturales esto puede relacionarse con una debilidad cognitiva como de concentración de muchos estudiantes puesto que la concentración es deportiva y no dirigida al cerebro a partir de la lectura, y esta actividad está siendo atacada por distractores cada vez más fuertes en fallas comunicativas de algunos profesores, inadecuadas estructuras físicas, etc. Hasta llegar a una que debe tomarse muy en serio en estos tiempos, se trata de la influencia de la tecnología de la informática en la sociedad humana. En una próxima entrega me referiré a un interesante ensayo titulado “La lectura secuestrada” como un efecto de la época digital, a la cual no debemos marginar.

Mientras los actores del proceso enseñanza-aprendizaje, en particular los docentes desde sus respectivas especialidades, debemos abrir  un pequeño espacio para dar a conocer los beneficios de la lectura para que el acto de leer forme parte del acto de vivir, como nos recomienda el catedrático madrileño en Filosofía, Ángel Gabilondo. Es decir, hacer otro esfuerzo más…