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Impacto 115 o la fiesta de los artistas

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  viernes 19 junio 2015

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(Palabras pronunciadas por el autor en la inauguración de la exposición Impacto 115, realizada en Tamboril el jueves 4 del presente mes).

Cuando el doctor Francisco Gullón (Pepe) me llamó por primera vez para solicitar mi intervención en este acto, y hablarme acerca del magno proyecto artístico que ha provocado  que en esta grandiosa noche todos nos hayamos dado cita en este lugar, de entrada no quedé totalmente convencido de la magnitud de la actividad. No fue hasta que hablamos por segunda vez cuando ese convencimiento se hizo realidad. En esta ocasión conversé con él justo en el momento exacto en que el pintor y dinámico médico compartía con una buena parte de los artistas cuyas obras se muestran en esta colectiva exposición que aparece identificada con el sugerente y apropiado nombre de IMPACTO 115.
    
A través del hilo telefónico yo percibía la bulla, el júbilo y la emoción que reinaba en ese ambiente artístico, y semejante estado emocional me contagió de tal forma que no tardé en hacer mía la idea o identificarme por completo con tan relevante proyecto y entender que más que una exposición colectiva, lo que realmente tendría hoy efecto en Tamboril sería una verdadera fiesta del arte.
    
Ciertamente resultaría difícil apreciar en su justa dimensión el valor de una actividad como esta, sino se tiene claro el concepto y la importancia de la obra de arte.
    
El arte es una expresión de la cultura, una actividad humana que acompaña al hombre desde los albores de la civilización. En los vestigios de los diferentes grupos  humanos prehistóricos, antiguos y modernos podemos notar el esfuerzo particular por lograr una forma perfecta, armónica y agradable. Esa tendencia a la perfección se manifiesta tanto en los utensilios de uso diario como los instrumentos de hacer la guerra.
    
Aunque no todos esos estos utensilios correspondan a lo que llamamos obra de arte, presentan una gran preocupación por lograr la perfección, ya sea de la forma, de la idea expuesta o de la representación.  Este esfuerzo constante está en el verdadero origen de la actividad artística. En su sentido más amplio el arte ha sido definido como el proceso mediante el cual un artista comunica a un espectador, por medio de imágenes sensibles y afectivas, su visión del mundo.
   
 Numerosos pensadores y estudiosos han analizado las obras de arte como una actividad del hombre y se han preguntado: ¿Cuál es la finalidad del arte? ¿Para qué sirve la obra de arte?
    
A pesar de la aparente diversidad de las respuestas, se pueden identificar dos corrientes:
1)El arte canaliza nuestra necesidad íntima y tiene un fin en sí mismo (El arte por el arte).
2)El arte es una manera de relacionarse, conocer y modificar el medio ambiente, social y natural (Arte instrumental). 
    
Según el arte comprometido, los artistas, hoy día, deben contribuir a la creación de un mundo mejor mediante el cuestionamiento de la sociedad y del hombre mismo. Deben crear conciencia, o sea, que el espectador vea, sienta y tome partido frente a los desajustes sociales, ecológicos, morales, políticos, etc.
    
En todas las interpretaciones sobre el arte señaladas anteriormente (creación de belleza, admiración de la naturaleza, formación de una nueva sociedad…) se señala la presencia de cuatro elementos:

1.Una realidad tomada como modelo, punto de partida o referente.
2.Un artista o ejecutor de la obra de arte.
3.La obra de arte u objeto creado a imagen y semejanza de la naturaleza. 
4.Un espectador que recibe y disfruta la obra creada.
    
Estos cuatro elementos se relacionan íntimamente de la siguiente forma: el artista se siente motivado por una realidad que le impacta y transmite al espectador la emoción sentida provocando en este el placer de contemplar la obra. Esa es la emoción que sentimos cuando estamos frente a un cuadro de pintura,  de una fotografía, una escultura, cuando escuchamos una pieza musical o presenciamos una obra teatral.
    
¿Para qué sirve la obra de arte?, valdría de nuevo preguntarse. ¿Para qué sirve un cuadro, una escultura, una película, una obra literaria, un concierto sinfónico…?