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Sepultureros del sistema

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 9 junio 2015

Existen hechos y acciones en el ámbito de la política que si bien cuando ocurren pueden causarnos estupor o desagrado como lo que ha estado sucediendo en los últimos tiempos desde el asunto de la ley de Partidos. Es posible que el dominicano haya ido perdiendo su capacidad de asombro ante las cosas de ciertos políticos, como las ambiciones se anteponen al interés colectivo.
    
Lo visto ahora por lo de la reelección es una muestra de lo que he indicado más arriba, como cuando existe voluntad política real todo es posible. La forma en que se aprobó en cuestión de horas para darle paso a la modificación constitucional, es una muestra de todo ello. Sin embargo, en el propio Congreso duermen proyectos importantes o para cuando tiene que aprobarse una ley que resulta de importancia y conquista social, económica o política para el país, siempre se entrecruzan los intereses particulares y malsanos. Todo se puede ver, no desde la política, sino desde la politiquería, que son dos cosas distintas. Observar como alguien que dice que no votará por principios por algo, o que no aspirará por alguna razón o un partido mayoritario que pacta con su opositor, no por conquistas o hacer viables asuntos de interés del pueblo; son de las cosas que ya son parte del accionar de la politiquería y hace que los mejores hombres y mujeres sigan teniendo la idea de que los “políticos” son todos iguales, y es que justo pagan por pecadores, pero es que existe escasez de principios y de diferencias ideológicas. Da la impresión que hace tiempo no existe entre los partidos mayoritarios y sus aliados, diferencia alguna en el campo de lo ideológico.
    
Los partidos tradicionales están en una especie de crisis en nuestro país y cada día se verifica más esto con el accionar y el punto hasta el cual están llegando es una muestra de que la degradación propia de lo que también ha ocurrido en otras latitudes cercanas a la nuestra como México y en países de América del Sur. Y de todo están conscientes quienes apuestan a preservar este orden social, el cual ya de por si no aguanta más porque ha ido en declive.
    
Esos actores políticos que vemos y actúan de forma no adecuada ni esperaba por lo que el pueblo ha esperado, simplemente se están convirtiendo en sepultureros de su propia crisis y del sistema que ellos han construido.
    
Bien lo estableció la articulista Militzen Toribio, en el periódico Hoy cuando tomando en sus palabras la idea de Francis Fukujama, indicó lo siguiente: “Las ideologías no han muerto. Entendidas como un grupo de valores y convicciones compartidos por los miembros de una formación política que debieran regir su accionar y expresarse en sus programas electorales, siguen vivas, tan solo han cambiado sus dueños”. “Han claudicado algunos partidos, algunos dirigentes; traicionados unos fundadores”. “Pero la convicción en la necesidad de que la justicia social y el bien común primen para todos en la sociedad sigue viva”.
    
No pasa un día en que en algún punto del país se reclame justicia social, económica o política. El pueblo no cede en sus luchas: algunas cotidianas como luz o agua. Otras estructurales como 4% para Educación, aumento salarial, preservación del medio ambiente o encarcelamiento a corruptos.
    
“Las ideologías del bien común son hoy más necesarias que nunca ¿O acaso República Dominicana no es una sociedad desigual? ¿No hace falta contar con buenos sistemas de salud, educación alimentación, seguridad ciudadana y viviendas dignas para todos?”. “Esta sociedad es muy desigual y eso no es fortuito. Responde a una ideología que sirve a un grupo reducido de la sociedad en vez de garantizar el bienestar común”. “Y esa ideología, la de Fukuyama, está viva”.
    
Continúa expresando la joven articulista, agregando: “Pero también vive la ideología del cambio. Las ideas no mueren. Y no pertenecen a los partidos, sino a la sociedad y a la ciudadanía”. “Mientras haya quienes crean que otra República Dominicana es necesaria y posible, la ideología del cambio vivirá y será posible, aunque estos grandes partidos no la representen y tenga la ciudadanía que mantener la vanguardia y crear otros”.
    
A pesar de todo cuanto hemos visto y lo que falta por verse, las acciones y forma de proceder de ciertos políticos y partidos, solo servirá para que estos se continúen convirtiendo en sepultureros del sistema que ellos han construido solamente a beneficio de un grupo y no de la colectividad.