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De Trujillo al presente
Publicado por Adalberto De Leon  |  Opinión |  lunes 1 junio 2015

Por Alejandro Almánzar

El pueblo dominicano es un titán en la lucha por las libertades en América, desde la época colonial así quedó evidenciado con la Rebelión de Roldán, las cruentas batallas de tainos y caribes contra el invasor y opresor.

Ya se cumplieron 54 años de la muerte de Trujillo, pero el fantasma de la dictadura aún sigue latente en la sociedad, demostrando que no era el único dictador del país, pues con métodos diferentes siguen imponiéndole decisiones caprichosas.

Como el sancristobalense, los que están en el gobierno vulneran las instituciones para provechos personales, incluyendo a la Constitución, la que un grupo llamado Comité Político decide su violación olímpicamente, porque sus decisiones son "inobjetables".

A mi padre le reiteré, que Trujillo seguramente llegó al poder cargado de sanas intenciones, pero que el hombre y sus circunstancias lo convertirían en lo que finalmente terminó, y es que de un gran demócrata, surge un despiadado dictador.

Ulises Heureaux es ejemplo digno de citar, hoy cuando vemos que el presidente Medina disfrazado de humildad, acepta que se lleve a cabo una modificación constitucional para beneficiarse, sabiendo que eso debilita mas la institucionalidad.

Por eso digo, que de Trujillo al presente no es mucho, sólo que aquello era una represión militar, y esta nos reprime democráticamente arbitraria, volcando los recursos del Estado en contra de quienes rechazan su accionar, y les niegan la supervivencia.

Si revisamos el pasado lejano y no tan lejano, encontraremos que los dictadores que hemos tenido llegaron al poder con el disfraz de demócratas, por lo que el país debe estar en guardia por si nos están conduciendo a la antesala de otra dictadura.

Y es que no tiene sentido, que el presidente Medina contando con la más alta aprobación de la población, le niegue el derecho democrático de que sea el pueblo quien decida su reelección mediante mecanismos que contempla la propia Ley de Leyes.

Si no se trata de humillar políticamente al presidente de su partido, eso indica que el liderazgo nacional no ha asimilado la democracia, a pesar del tiempo que tenemos viviendo bajo dicho modelo, el que sólo ha servido para enriquecer a unos pocos.

Ojalá no olviden los discípulos de Bosch, que el pueblo tiene fama de exaltador de demócratas y sepulturero de tiranos. Como están en su máxima expresión de la embriaguez de poder, a lo mejor no tengan espacio para revisar la historia.

De continuar por ese derrotero institucional pueden despertar con pesadilla, de lo que parecía un sueño plácido. De persistir en sus planes de reformar la Constitución para su beneficio personal, el presidente se une al grupo de profanadores de esta.

Se coloca a un paso de Santana, Báez, Heureaux, Horacio, Trujillo, Balaguer, Hipólito, y Leonel. Ojo, Santana y Báez, en sus afanes continuistas  la modificaron a su antojo, y ambos buscaron anexarnos a otras naciones, tal vez, la tentativa actual no viene acompañada de semejante perversidad.