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Detener la falsificación de medicinas
Publicado por Redacción  x  |  Editorial |  viernes 14 febrero 2014

Nuevamente resurge con fuerza en la opinión pública la vieja y dolosa práctica de falsificar medicamentos en nuestro país, que pese a ser tantas veces denunciada, no termina de ser controlada por las autoridades.

En torno al tema el procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, anuncia acciones contundentes para enfrentar a los delincuentes desalmados que se dedican a tan malsana tarea, en perjuicio de la salud y la vida de nuestro pueblo.

Pues no se trata de otra cosa que atentar contra la vida y la salud de la población, que en base a mil sacrificios accede a las medicinas para distintas enfermedades y resulta que se trata de basura que profundizan  sus dolencias.

Dominguez Brito habla de mafias y carteles en el burdo negocio que en base a su poder promueven la fabricación de medicamentos falsificados. Su permanencia en el tiempo y la imposibilidad de controlar ese burdo negocio, indican que el funcionario tiene razón.

Falsificar medicamentos no es cualquier acción delictiva. Aquí son muchos los productos que se adulteran, y por supuesto eso es delito, pero cuando se trata de medicamentos el caso adquiere niveles muchos más peligrosos y nocivos.

No es lo mismo un perfume, una bebida o cualquier prenda de vestir que sea adulterada que medicamentos, cuya función es curar enfermedades y salvar vidas. Esa acción es promover la muerte y las enfermedades de seres humanos.

Por tanto no se trata de un delito económico, sino de atentado contra la vida, sin detenernos a valorar el aspecto económico, que también es lesionado, aunque es un mal menor si lo comparamos con promover la muerte de humanos.

En este caso no puede haber contemplaciones y hay que remover cielo y tierra para desarticular estos criminales y ladrones de baja ley, y si es necesario que nuestros legisladores creen leyes especiales que castigue esta monstruosidad.