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No hay respeto autoridad

Publicado por Adalberto De Leon  |  Opinión |  lunes 25 mayo 2015
Por: José Jordi Veras Rodríguez
 
La semana pasada en mi artículo semanal comenté sobre la situación de como se había ido perdiendo el respeto y la confianza a la autoridad y a ello indiqué varios esquemas en los que se mostraba tal situación.  Como la sociedad que padecemos se ha ido resquebrajando, porque los ejemplos que se ven desde arriba no son los que pueden mostrar los indicativos a los de abajo.  Peor aún, indicaba como los que tienen la posibilidad con una muestra real de voluntad política, las cosas que hoy vemos y que son muestras de los resultados de nuestra descomposición social, podrían cambiar si hubiere relación: deseo-interés, con  mejorar condiciones de una serie de instituciones y organismos que están para llevar prevención y represión.
 
Un ejemplo más de todo cuanto he expresado desde la semana pasada y en los últimos meses, respecto a lo indicado, en lo que mostraré a seguidas, podemos visualizar la perdida de respeto por la autoridad o por lo menos la sensación de que no le temen a sanciones porque no existen o son flexibles o simplemente de acuerdo al organigrama legal que las ampara resultan tan ridículas y fuera del contexto de la realidad que está amparado en una disposición legal obsoleta de lo que habla de aquellos que están llamados a ser nuestros representantes.  Veamos las siguientes estadísticas dadas a conocer por la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET), de un informe que fue publicado el pasado 16 de mayo en el periódico el Caribe, de un solo día de labor, el mismo expresa lo siguiente:
 
“La Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet) más impuso 600 multas en las últimas 24 horas a conductores de distintos tipos de vehículos por violar la Ley de Tránsito”.  “Al ofrecer los detalles mediante un comunicado, el organismo indicó que más de 100 conductores fueron fiscalizados en las pasadas por violar la luz roja de semáforos instalados en distintas intersecciones del Gran Santo Domingo”.
 
“De igual forma, los agentes detectaron 103 conductores utilizando distintos dispositivos electrónicos, en especial celulares”.  “Por utilizar vehículos de distintas marcas y modelos sin sus respectivas placas fueron fiscalizados 23”.
 
“Mientras que por transitar en horas de la noche en automóviles sin luces traseras y/o delanteras fueron fiscalizados 27”.
 
“Al dar a conocer el resultado de las acciones preventivas, la AMET precisó que 52 personas fueron sorprendidas utilizando vehículos sin licencias y otros 38 con ese documento vencido”. “Otros 31 conductores fueron fiscalizados por utilizar sus automóviles sin seguros”.
 
“Agrega el documento también multaron 154 conductores por obstruir el libre tránsito en vías y aceras. Además 61 que fueron detectados en vías contrarias y cinco por manejo temerario”.
“Las acciones de la AMET abarcaron, además, a los usuarios de motocicletas al fiscalizar 104 de estos por transitar desprovistos de sus respectivos cascos protectores”.
 
Como pueden observar con la sola lectura del informe publicado y mencionado más arriba, nos deja indicado varias cosas, que puedo mencionar y no necesariamente sean las únicas, por ejemplo:
 
1)   Tan solo en 24 horas más de 600 multas, es un indicativo de que lo que ocurre en nuestras calles es un desorden y la muestra de falta de respeto a la autoridad y una señal también de la falta de conciencia de los conductores, así como de una irresponsabilidad de quienes andan en las calles de forma temeraria.
 
2)   El hecho de cruzarse una luz en rojo en este país es un “deporte” y no importa la hora es algo tan normal como andar en vía contraria por cualquier avenida por más transitada que sea.  Asimismo, es una muestra de que no hay temor a la sanción, En otros países, esto se castiga como sanciones graves por el tentativa que supone hacerlo en desmedro de los demás.
 
3)   Hablar y hasta utilizar los móviles inteligentes para escribir, ya no solamente hablar, a la vez que se conduce, muestra de la inconciencia ciudadana, pero fruto de la misma falta de respeto a la autoridad y el hecho de que se le teme ni a la sanción ni a quien impone la misma. Se ha ido perdiendo la “conducta social aprendida que hubo en sus inicios cuando el AMET hizo que todo el mundo comenzara a colocarse el cinturón de seguridad.
 
4)   La muestra de que se imponen multas por no tener licencias, sin luces en los vehículos, sin  placas que coincidan con el registro, en esto se refleja como la famosa revista tan solo sirve como método de recaudación fiscal, pero nada que tenga que ver con algo preventivo para el tránsito.
 
5)   Ver cualquier parroquiano ir en vías contraria por cualquier avenida, no importa la hora ni el lugar, ya es como decíamos, algo que se ha convertido en una especie de “deporte”, sin importar las vidas arriesgadas con esto.  Asimismo, el hecho del por qué tantas incapacidades físicas por accidentes de motor, por andar sin casos de protección ni conductor, ni acompañante.
 
Ese breve informe del AMET de apenas veinticuatro horas nos retrata de cuerpo entero como orden social.  Se ha ido perdiendo no sólo la confianza, sino en que la autoridad imponga su autoridad.  En que lo que tenemos en las calles es un desorden y un caos. Que todo el mundo, si el de “arriba puede hacerlo y queda impune yo también”.  Nos faltan esas reglas básicas y sencillas de temor a la sanción y la ley que no tenemos, que se han ido perdiendo por la impunidad, falta de conciencia y de responsabilidad.
 
Tenemos que despertar del letargo que tenemos, en que dejemos de pensar como egoístas y que si no me afecta, no me interesa ni me debe preocupar.  Que los enquistados en el poder asuman con voluntad política, su rol de ofrecerles las condiciones a los organismos como el AMET para que puedan tener un trabajo y labor digna y para que se les pueda exigir mejor su trabajo.  Porque ahora podrán alegar no hacerlo por la falta de recursos materiales, humanos, económicos y logísticos.
 
Para el caso exclusivo del AMET, debe buscar utilizar otros mecanismos y buscar volver a sus orígenes de los cuales hoy dista mucho, en lo que aquellos que están supuestos a ofrecer mayores recursos puedan mostrar un poco más de conciencia, sensibilidad y preocupación por una situación como la del tránsito que se ha convertido en una epidemia y una muestra palpable de cómo caminamos como país, sin respecto a la autoridad ni temor a ser sancionados.